Trucos para ser un mal jefe

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¿Quiere que sus empleados le tengan miedo, lo consideren un limón poco fiable y prefieran una larga sesión en el dentista a una reunión con usted? ¿Quiere ser un mal jefe? Pues tome nota:

1. Sígale el juego a los pelotas, demuestre cuáles son sus trabajadores favoritos y, si tiene la oportunidad, regale ascensos a quienes le caen bien.

2. Compórtese como un pésimo comunicador: no informe con claridad de los objetivos de la empresa y muéstrese impreciso a la hora de fijar las deadlines.

3. ¡Cambie de opinión a lo loco! Si desea ser un mal líder no puede permitirse el lujo de contribuir a que en su empresa se note la estabilidad en el ambiente.

4. Trate de localizar y exagerar los defectos de la plantilla. Un trabajador acomplejado, apocado y temeroso le ahorrará una gran cantidad de problemas.

5. Grite, humille, incluso insulte. Si se gana fama de matón, no habrá nadie que se atreva a sugerirle cambios, pedirle aumentos o hacerle recomendaciones de cara al futuro de la compañía.

6. Incumpla sus promesas.

7. Si se avecina tormenta, ¡corra! Escóndase y deje que sean los de más abajo quienes tengan que capear el temporal.

8. En el caso de que haya tenido que recurrir a la recomendación del punto 7 y sus empleados hayan sido capaces de salvarle el pellejo, adjudíquese el mérito. Y, evidentemente, si el panorama no mejora, culpe a alguien.

9. ¿Premios? ¿Reconocimientos? ¿Alabanzas? No deje que nadie le convenza de que es positivo que la gente que está a su servicio se sienta valorada.

10. Sea un titán: tome medidas disciplinarias absolutamente desproporcionadas para que cunda el ejemplo.

11. Anime a su círculo de confianza a intimidar a otros empleados. Forme una pequeña mafia dentro de la corporación. Se divertirá a costa del sufrimiento de los demás.

12. ¿Consejos? ¿Feedback? Que no le engañen: solamente usted sabe lo que tiene que hacer para que la vida le sonría y los negocios le vayan bien.

13. Pórtese como un hipócrita. Delante de otros directivos (o incluso de su propio jefe), actúe como si creyese en su equipo, como si sintiese respeto por el resto de los trabajadores. “Rata” será lo mejor que digan de usted.

14. El optimismo es una herramienta inútil: vea el vaso siempre medio vacío; tendrá siempre una buena excusa para apretarle más las tuercas a los trabajadores.

15. Presuma de no tener ni idea de algo. De idiomas, de hacer números, de elaborar presupuestos… De lo que le apetezca.