Fiscalidad de los planes de pensiones: lo que no dicen a los ahorradores

Nada o prácticamente nada en este mundo queda exento de pagar impuestos. Los planes de pensiones tampoco. Cuando un ahorrador decide invertir parte de su dinero en un plan de pensiones es importante que, antes, se informe sobre la fiscalidad de este tipo de producto financiero, sobre todo, a la hora de retirar su dinero.

Los planes de pensiones son un mecanismo de ahorro al que muchos recurren en un determinado momento de su vida laboral (la media de edad suele estar en torno a los 40 años) como complemento a la futura pensión de jubilación pública. En realidad, este tipo de productos permiten al inversor realizar aportaciones periódicas en un fondo con el fin de disponer de un capital o de una renta en el momento de la jubilación. Pero, como todos los productos financieros, los planes de pensiones tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

A diferencia de un plan de jubilación o una cuenta de ahorro, los planes de pensiones se caracterizan por su falta de liquidez. Es decir, no se puede disponer del dinero invertido y de los intereses generados hasta el momento en el que se cumplen los años de contrato acordados con el banco, normalmente, cuando se llega a la edad legal de jubilación. A este respecto, existen algunas excepciones de fuerza mayor, como la incapacidad laboral, la enfermedad grave, el paro de larga duración o el fallecimiento. En este último caso, los beneficiarios son los herederos que podrán disponer del capital. Hay que recordar que los planes de pensiones son gestionados por un banco o gestora que, a su vez, con el dinero invierte en otros activos financieros, ya sean acciones (si se trata de un plan de pensión de renta variable), bonos de empresas o deuda pública, si son planes de renta fija o mixtos.

Los planes de pensiones tienen la ventaja de que, durante los años de aportaciones al plan, no hay que pagar impuesto alguno, sino todo lo contrario. Existe, dependiendo de la cantidad aportada, una desgravación fiscal. El problema es que, una vez que se recupera el dinero invertido, es decir, se rescata el plan, el ahorrador sí que debe declarar el dinero a Hacienda.

Por ello, muchos expertos consideran que la desgravación en los planes de pensiones no es más que un engaño e, incluso, abogan por eliminarla. “La desgravación fiscal de las contribuciones a planes de pensiones privados tiene efectos regresivos y falsea la composición del ahorro”, defendieron recientemente algunas voces de la Comisión Europea.

Y es que en el momento en el que el inversor comienza a cobrar el plan de pensiones, las rentas percibidas tributan como rendimientos del trabajo, por lo que, cuando se reciba el dinero con los intereses generados, el titular deberá pagar los impuestos que no satisfizo en sus sucesivas declaraciones de la renta. Además, hay que tener en cuenta que no sólo tributan los hipotéticos beneficios obtenidos en forma de intereses, sino que se tributa por la totalidad del dinero ahorrado.

Por ello, a la hora de rescatar el plan de pensiones hay que saber muy bien que forma conviene más para evitar pagar más impuestos. En función de la modalidad de pago que se escoja, ya sea como capital único, renta o mixto, se debe pagar a Hacienda una cantidad mayor o menor en concepto de impuestos.

También hay que tener en cuenta que, a la hora de pagar impuestos, influyen otros aspectos, como el periodo en el que se hicieron las aportaciones, la pensión que obtenga el ciudadano a través de la Seguridad Social y la cuantía total conseguida. Por todo ello, antes de elegir un plan de pensiones con el fin de garantizar una tranquilidad económica en el futuro, es importante un buen asesoramiento fiscal y, sobre todo, leer la letra pequeña de los contratos.