El desempleo juvenil en la Unión Europea

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Los datos macroeconómicos analizan comportamientos distintos según el territorio que se estudie. Los indicadores son homogéneos para todas las zonas del continente. El Producto Interior Bruto (PIB) mide la riqueza de un país mediante la producción de bienes y servicios; el Producto Interior Bruto per Cápita examina los ingresos medios brutos que un ciudadano percibe, anualmente, por la actividad laboral; el resultado final que aparece en el saldo de la balanza comercial concluirá, si un estado ha comprado más de lo que ha ingresado (déficit), o ha invertido mucha liquidez y ha gastado, de ese dinero, una cantidad menor (superávit);

La deuda pública que atesora un Gobierno con un particular ajeno; la tasa de paro que mide el número de personas que no ejercen una tarea profesional. Todos estos instrumentos han ayudado a todos los entes políticos y económicos de observar la evolución financiera y social de una nación.

La última herramienta de todas, el índice por desempleo, se ha convertido en un arma de doble filo para muchas asociaciones que se han constituido en las sociedades (oposición, grupos de presión o lobbies, entre otros). Dentro del seno de la Unión Europea, España posee el dato más alto de los 28 Estados Miembros (26,6%), al igual que en la Eurozona (alberga a 17 países que utilizan el euro para comerciar entre sí).

Pues bien, no solo es en esta partida donde España obtiene la cifra más elevada. El índice de desempleo juvenil (menos de 25 años) presenta un porcentaje muy alto respecto a la media de los otros 27 lugares (Unión Europea; un 23,7 por ciento) y frente a los 16 que forman la Eurozona (24,4 por ciento). Con un valor que supera más de la mitad de un total de cien puntos. España se coloca al frente de la lista (de desempleo juvenil) con un 57,4 por ciento en octubre de este año.

La proporción ha aumentado, paulatinamente, si se observa los datos recogidos en el mismo mes del año pasado. La tasa que se publicó en octubre de 2012 se fijó en un 54,9 por ciento. El análisis refleja como ha incrementado el ratio desde este período hasta cumplir un año. El índice en julio de 2013 creció hasta el 56,6 por ciento; en agosto subió una décima (56,7 por ciento); en septiembre se elevó otra décima más (56,8 por ciento); y en octubre, varió negativamente seis décimas más (57,4 por ciento).

La cantidad total de jóvenes parados en la Unión Europea, al igual que en España, reprodució la misma senda pero, en menor medida. En octubre de 2012, la tasa se situó al 23,3 por ciento. Nueve meses más tarde, en julio del año siguiente (2013), la cifra se colocó al 23,6 por ciento (tres décimas de más) y agosto obtuvo el mismo dato: septiembre y octubre reflejaron el mismo dato pero aumentó en una sola décima el porcentaje (23,7 por ciento).

Los territorios que integran la Eurozona presentan una mayor cantidad de desempleados jóvenes respecto a la Unión Europea. En octubre del año pasado manifestó un 23,7 por ciento. Un año más tarde, la tasa varió siete décimas de más (24,4 por ciento). En septiembre de este año, evidenció un porcentaje menor (24,3 por ciento); en agosto, el número estaba dos décimas por debajo (24,1 por ciento) y en julio se fijó al 24 por ciento.