Tesoros arquitectónicos

La grandeza que llegó a alcanzar la Corona española durante los siglos XVI y XVII se reflejan aún en muchos lugares de nuestra geografía. Palacios, castillos, alcázares, monasterios y conventos fueron levantados por voluntad de los predecesores de su Majestad, don Juan Carlos.

Sin embargo, los avatares de los dos últimos siglos de Historia en nuestro país han desligado la propiedad de estos monumentos de la Corona. Las desamortizaciones decimonónicas y el advenimiento de la República en los años 30 redujeron y desvincularon este patrimonio de la casa del Rey. Pero sabedores del gran valor histórico y artístico (el económico es, casi sin duda, imposible de calcular), las autoridades ligaron la propiedad de estos lugares al Estado. Desde los años 80, la institución de Patrimonio Nacional gestiona estos espacios singulares.

Es difícil destacar cual o cuales de los muchos edificios que gestiona Patrimonio Nacional puede ser el más interesante. Solo con citar algunos nombres, el lector se hará una idea de lo basto y valioso que es el conjunto gestionado por esta institución. El Palacio Real de Madrid, el entorno del monte de El Pardo junto con los palacios que lo integran: la Zarzuela y el Pardo, los tres reales sitios de Aranjuez (Madrid), la Granja de San Ildefonso (Segovia) y San Lorenzo de El Escorial (Madrid).

Pero no solo hay palacios. También la última morada de Carlos I, el monasterio de Yuste o la controvertida abadía y basílica del Valle de los Caídos son propiedad del Estado y su aprovechamiento queda en manos de esta institución.

Uno de los objetivos de la creación de Patrimonio Nacional es la de explotar el uso cultural de estos espacios que dan muestra de la Historia de España en toda su amplitud. La apertura al público de estos palacios, monasterios y monumentos permite a los ciudadanos aproximarse a los hechos que nos han convertido en quienes somos. Pero ofrece también a los visitantes la posibilidad de observar unas espléndidas colecciones de arte y cultura. En cada uno de los palacios, los sucesivos monarcas españoles han ido acumulando piezas de tantos artistas nacionales e internacionales como han existido: el Greco, Tiziano, Goya, Velázquez. Y así, nuestros soberanos del pasado han reunido una colección que ahora es propiedad del Estado de más de 150.000 obras de todo tipo. Además de pintura se pueden ver esculturas, mobiliario y miles de volúmenes de libros con cientos de años de antigüedad.

Los edificios, jardines y museos gestionados por Patrimonio Nacional reciben del orden de 3.000.000 de visitantes al año. Algunos de los monumentos son de libre acceso totalmente o en parte. En otros, que requieren de mayores cuidados y mantenimiento, es necesario abonar una entrada para cubrir parte de estos costes.

Además de la gestión de los edificios en sí y del mantenimiento tanto de los monumentos como del entorno natural en que se encuentran algunos de ellos, Patrimonio Nacional cuenta con un programa de actividades anuales con el objetivo de difundir los fondos que cuentan. Entre ellas, hay incluso conciertos o conferencias que se dan en espacios que hace solo 200 o 300 años estaban reservados a la nobleza y la realeza y que en la actualidad, gracias a Patrimonio Nacional pueden ser disfrutados por muchos miles de personas.

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