Steve Jobs

Si ser el rey de un negocio es complicado, ser el máximo dirigente de un sector industrial, que opera en un mercado concreto, es todavía mucho más dificultoso que la primera. Conseguir liderar una empresa y mantenerlo durante un período de tiempo no es sencillo. Para ser el abanderado y tener la aceptación del público se necesita, en teoría, haber fracasado previamente al éxito que la compañía pueda adquirir en el futuro.

El primer puesto no se alcanza a corto plazo (entendiendo este término en un intervalo de un año) ni a largo plazo, sino muy a largo plazo (tiene que transcurrir un tiempo prudencial para obtener un ingreso elevado). Las grandes multinacionales que existen en la actualidad y se encuentran ubicadas en distintos puntos geográficos del planeta pasaron por momentos de grandes incertidumbres a lo largo de sus vidas industriales.

Una firma internacional que, actualmente, es conocida por cientos de miles de individuos y usuarios de diferentes sociedades y continentes atravesó por varias etapas dudosas. Hoy, este grupo, posee un reconocimiento y un prestigio internacional gracias al lanzamiento de un producto que le encumbró (sigue presente) en el sector tecnológico de la telefonía móvil y del software.

A mediados del siglo XXI, el expresidente y exfundador de la entidad privada Apple aconteció una serie de situaciones negativas para él, de forma personal, y para la corporación durante su estancia en la presidencia de la empresa.

Steve Wozniak, Ronald Wayne y Steve Jobs crearon la marca Apple en noviembre de 1976 en Cupertino (California, Estados Unidos) y hoy impera a nivel global en diversos mercados con soportes desiguales pero altamente correlacionados con el negocio principal de Apple. El último de los tres fundadores dirigió la compañía en dos ocasiones, independientemente, una de la otra. El primer período dató, solamente, de un año (1976). El segundo tramo corresponde a un momento más actual, desde 1997 hasta el año 2011 (fecha de su defunción).

Pues bien, Steve Jobs tuvo que lidiar con algún que otro problema en el interior del grupo que, a la vez, él mismo cometió. Uno de los errores que se le achacó al exempresario estadounidense radicó cuando contrató como CEO (Chief Executive Offices o director ejecutivo) de Apple a John Sculley en 1983. A sus 29 años de edad (Jobs) decidió emplear al expresidente de Pepsi para mejorar el negocio y el resultado económico de la firma.

Dos años más tarde (1985), el consejero delegado despidió a Jobs por el paquete de medidas que éste estableció: reducir los precios de los artículos MAC para aumentar las ventas y los beneficios, a Sculley no le gustó la idea y sentenció al quién fuera presidente de la organización durante más de una década. Aparte de esta razón hubo otras de menor importancia.

Otro fracaso que se le atribuye a Jobs, estando él al frente de Apple, reside en la presentación de ciertos y novedosos productos en períodos precisos. A su juicio personal, consideraba la posibilidad de que tuviera (cada artículo) una buena acogida entre su público más fiel y el consumidor nuevo. A pesar del triunfo que obtuvo y consiguió por la venta de bienes tan significativos como Ipods, Iphones o Ipads (dispositivos inteligentes), no logró la misma fama y victoria cuando determinó sacar al mercado un conjunto de mercancías.

El resultado final adquirió un contraste, totalmente, opuesto al anterior caso: el ordenador Apple III (se creó en 1980 y, cuatro años más tarde se descatalogó): una computadora personal, Apple Lisa (se inventó en los primeros años de los ochenta) o el Macintosh TV (mezclaba la imagen del portátil y una televisión).

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