Sheldon Adelson

El señor Adelson está enfadado, y mucho. La razón no es que el presidente del gobierno de España no dé su brazo a torcer para que se pueda fumar en Eurovegas –llegado el caso, ya se llevará su inversión a otra parte donde se sea menos quisquilloso—,no. Adelson está enfadado por que EE.UU. está empezando a legalizar el juego online. Hasta hace bien poco, en unos pocos estados se podía apostar a través de internet, pero desde que California y Pensilvania se están planteando legalizar las páginas web de juegos de azar Adelson le ha visto las orejas al lobo.

Hace unas semanas, el presidente del consorcio de entretenimiento y juego Las Vegas Sands, publicaba una carta muy directa en la revista Forbes. En ella aseguraba que sus motivos para oponerse al juego online no tenían nada que ver con el impacto que la extensión del mismo pudiese tener en su emporio internacional de casinos. Muy ufano, Adelson aseguraba que si él quisiese entrar en el negocio online lo haría sin miedo a competir por un trozo del pastel ya que controla marcas de prestigio como “The Venetian” que le abrirían las puertas en el sector virtual.

Adelson considera las apuestas online como un auténtico tumor maligno para la sociedad. Afirma sin paliativos que el juego de azar virtual es mucho más adictivo que el que se realiza en emplazamientos destinados al mismo. Y en ello lleva algo de razón. Gracias a internet, un jugador no necesita más que una tarjeta de crédito y un ordenador para ponerse manos a la obra. Y un jugador adicto puede gastarse todos sus ahorros, y aquellos que no sean suyos si consigue acceder a ellos, en poco tiempo. Adelson asegura que eso en un casino tradicional no es posible ya que el personal está atento a los clientes y pueden detectar estas conductas y responder a ellas.

Sin embargo, acierta al decir que la legalización del juego online puede poner en peligro el tamaño del sector de la azar tradicional. No terminará con Las Vegas o Atlantic City, pero sí puede obligar a un redimensionamiento de las “mecas” del juego y, por tanto, del número de empleos que directa o indirectamente viven del sector. Y aprovecha a decirlo en un contexto internacional en el que el desempleo es uno de los grandes temores.

El presidente de Las Vegas Sands no habla en balde, se apoya en los datos de sendos estudios de mercado que él mismo ha encargado. El primero sobre Europa, en 2012, con el objetivo de prever la acogida que puede llegar a tener Eurovegas. Los datos del estudio no son muy halagüeños. Adelson destaca que desde la introducción del juego online, los casinos tradicionales del viejo continente han perdido hasta un 20 por ciento de visitas (habría que ver qué parte de este impacto se debe al juego online y cuál a la crisis económica); mientras las plataformas online han experimentado un crecimiento de ingresos de entre el 20 y el 30 por ciento.

El segundo estudio en que se apoya se ha realizado en EE.UU. este mismo 2013. En él se pedía a los encuestados que valorasen qué formas de juego eran positivas o negativas. El resultado, según Adelson es inequívoco, un 67 por ciento de los encuestados decían estar en contra del juego online. En cambio, el casino tradicional era valorado de forma positiva por el 56 por ciento de las personas que respondieron al estudio.

Si bien la prohibición de fumar en los espacios públicos puede ser un punto en contra de la ubicación de Eurovegas en España, es también posible que el amplio desarrollo de las apuestas legales por internet en Europa sea el elemento que esté lastrando el tan esperado desembarco del grupo Las Vegas Sands en Madrid. Solo el tiempo lo dirá.

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