Salario mínimo interprofesional

No en todos los países existe la cultura de adquir salario mínimo interprofesional. La mayoría de las potencias europeas poseen una cuantía mínima para que el trabajador pueda sobrevivir a final de mes. Una de las regiones más fuertes, actualmente, en la Unión Europa carece de este instrumento. Alemania no lo ha legalizado todavía, aunque un 83% de los ciudadanos bávaros desean que se apruebe cobrando 8.50 euros la hora en todo el país.

Pero, la cantidad que vaya a cobrar el trabajador no es homogénea en toda la Unión Europea y en el resto del mundo. Cada continente y país tiene fijado el salario que cobrará un ciudadano por una hora. No es lo mismo el sueldo que vaya a recibir un individuo que vive en España que el que esté situado en el suelo galo. Hay una gran variedad de factores que afecta la implantación de una nómina mínima. El comportamiento de la economía en el país de origen.

Es decir, España no se encuentra en la misma posición, financieramente, que Alemania. El pueblo germano no le ha afectado tanto la crisis económica como a España. Los ingresos que perciba el Gobierno de cada país es fundamental. Estas medidas ayudan a conformar una retribución remunerada digna pero, lo que realmente ayuda a determinar una cantidad fija son tres indicadores. El IPC del país, la productividad media nacional y el aumento de la participación del trabajo en los ingresos nacionales. Estos tres índices más el comportamiento interno del país establecen el salario mínimo.

Como he mencionado anteriormente, es desigual el reparto del dinero. El trabajador que viva en España y firme un contrato percibiendo la cuantía mínima legalizada, debe de saber, que es una de las más bajas de toda la Unión Europea. Actualmente está fijado en 752.85 euros. A pesar de la situación tan delicada que vive la economía y la sociedad española, el Gobierno ha ido aumentando, poco a poco, cada año la cuantía. Desde el año 1999 hasta 2013 solo ha sufrido un año de congelación – 2011 a 2012-. En otras palabras, ni subió ni bajó. La cantidad se mantuno durante dos años – 748.30 euros-. El resto de años, los distintos partidos políticos que estuvieron en el poder incrementaron la cifra.

El caso de Francia es muy distinto al de España. En primer lugar, el salario mínimo galo es uno de los más altos de la Unión Europea doblando casi la cantidad que cobran sus vecinos del sur – 1430.22 euros-. La situación económica en Francia es levemente mejor por lo que tiene un plus positivo en el momento de determinar la riqueza. Aún así, la historia del sueldo interprofesional galo es distinto al español. Hubo un año de bajada en la cantidad – 2006-. En aquella época, un ciudadano que realizaba sus labores en una empresa francesa cobraba 1217.88 euros. Una cantidad muy superior que la que percibía un operario español – 631.05 euros- en este año.

El comportamiento de Grecia es muy similar al caso español hasta el año pasado y muy distinto al francés. La historia del salario mínimo interprofesional griego ha sido siempre positivo. El Gobierno heleno decidió incrementar la cuantía cada año hasta hace dos años, donde la cifra se congeló. En 2012, el Ejecutivo griego aprobó la mayor cantidad que hasta ese momento obtuvo la sociedad. La cuantía era un total de 876.63 euros. Un salario mayor que el español. Pero, la situación económica en Grecia no es nada halagüeña. El Gobierno necesita recaudar dinero para hacer frente a la deuda millonaria que posee y, con el fin de reducir costes, aprobó este año una remuneración económica de 683.76 euros. Retrociendo así ocho años, siendo el mismo valor monetario que percibió un trabajador en 2005.

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