Renta variable

La inversión en renta variable nunca es segura. Haga caso omiso cuando escuche aquello de que “es que tal compañía siempre sube”, porque no es cierto. Por ejemplo, miremos los títulos del Grupo Santander, uno de esos que para algunos inversores (o mejor dicho, jugadores de casino) siempre suben: en octubre de 2013 sus acciones cotizaban en el entorno de los 6,50 euros. Tres años atrás superaban los 12 euros por acción, así que no se fíe del criterio de invertir en tal compañía “porque sí” o porque “me parece que…”. Tiene las mismas probabilidades de ganar que si va al casino.

La renta variable es una inversión que implica un riesgo importante, y todos los profesionales le aconsejarán que diversifique incluso dentro de la bolsa. Si mete todo su dinero en una compañía y esta retrocede posiciones, su dinero mermará con rapidez. Además, hay que plantearse algo sencillo: si realmente la bolsa fuera un mercado seguro y fácil para ganar dinero, ¿no cree que ya seríamos todos millonarios? El mercado de renta variable tiene su propia lógica e incluso los grandes sabedores de cómo se mueven los valores han perdido dinero. Si alguien le dice que le asegura un 100% de ganancias en renta variable, haga el favor de darse la vuelta y salir huyendo.

El mercado bursátil se mueve por la ley de la oferta y la demanda, como todos. Una determinada empresa necesita más capital para seguir creciendo y haciendo negocio, y cumpliendo una serie de requisitos obtiene el permiso para salir a bolsa. Una vez los títulos están en el parqué el precio depende de cuántos inversores quieran comprar esas acciones y de cuántos quieran venderlas: cuanta más demanda hay, más sube el precio. Es igual que cuando llega Navidad y queremos comprar solomillo o besugo, hay tantas familias que quieren comprarlo que el precio sube como la espuma.

Dicen los expertos que la bolsa se adelanta a lo que va a suceder, cotiza por adelantado algunos hechos. En ese momento es cuando se dice que “el mercado ya ha descontado una subida de tipos de interés“, por ejemplo; pero fíjese en que luego hay días de importantes subidas o bajadas por una noticia puntual. Por ejemplo, ¿que el presidente del BCE dice que van a apoyar al euro? Las bolsas suben; ¿que el dato de crecimiento económico de un país es peor de lo esperado? Las bolsas bajan. Moraleja: No se fíe de quien le explica los movimientos del mercado a posteriori intentando simular que sabía lo que iba a pasar. Las bolsas se mueven como les parece y en ocasiones en la renta variable dos y dos no son cuatro.

Lo idóneo es encontrar un sistema de inversión que le proporcione más beneficios que pérdidas, porque es imposible saber siempre los movimientos del mercado y ganar cada día dinero sin perderlo nunca. Desconfíe de los remedios milagrosos, de esos charlatanes del siglo xxi que tienen explicación para todo una vez que ya ha sucedido. Seguro que si le echa imaginación, usted también sería capaz de inventar una teoría sobre el pasado. Diversifique sus inversiones en la bolsa, no meta todo el dinero en una misma compañía y no se enamore de valores, porque las acciones nacen, crecen y pueden morir (¿recuerda Terra?). El mercado nunca se equivoca: si algo ha ido mal, asuma que el error ha sido suyo. Y siga caminando, empecinarse en llevar la razón únicamente le va a acarrear más pérdidas.

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