Periódicos de economía

“Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”. Esta frase no es una reflexión de quien les escribe, sino una de las máximas más conocidas de Malcolm X, un activista estadounidense que fue asesinado a tiros el 21 de febrero de 1965 mientras pronunciaba un discurso en Nueva York. Sus admiradores lo consideran uno de los mayores defensores de los derechos de la comunidad afroamericana en Estados Unidos. Sus detractores, sin embargo, creen que promovía la violencia.

Lo cierto es que Malcolm X tiene más razón que un santo. Los medios de comunicación, considerados el cuarto poder, rigen las bases de su código deontológico en la libertad de expresión y en la independencia de toda ideología política. Eso es en la teoría. En la práctica, pienso, pienso, pienso… y no me viene a la cabeza ningún medio de comunicación de masas que no esté vinculado de alguna forma a la política y la empresa.

Esto ocurre en la prensa generalista y la vinculación es aún mayor si cabe en los medios económicos. Por todos es sabido que los medios influyen en la opinión pública. Algunos segmentos de la sociedad, con una mayor cultura e independencia de opinión, utilizan los periódicos económicos para informarse de lo que necesiten: bolsa, situación macroeconómica, etcétera. Pero otros lectores se ven influidos por la prensa económica a la hora de formar su propia opinión sobre un asunto o, incluso, a la hora de invertir en los mercados.

Detrás de un diario económico, por lo general, hay un gran grupo de comunicación. Si nos fijamos en los principales diarios económicos en España, vemos que Expansión pertenece al Grupo Unidad Editorial); Cinco Días, al Grupo Prisa, y La Gaceta, al Grupo Intereconomía. Quizá El Economista, capitaneado actualmente por Alfonso de Salas, ex presidente de Unidad Editorial, sea uno de los pocos periódicos que no pertenecen a ningún grupo de comunicación. A su vez, los grupos “simpatizan” con determinados poderes políticos y empresariales.

La cuestión va más allá y los intereses económico-mediáticos también alcanzan a sectores comerciales y financieros. Sólo por poner un ejemplo de los diferentes sectores productivos y empresariales que se esconden tras los medios convencionales, basta decir que Santander, CaixaBank, Bankia y El Corte Inglés son accionistas de Prisa.

Hasta aquí, es entendible que los periódicos no “se metan” con empresas que sean accionistas del propio grupo editor del diario. Incluso, los detractores de la prensa económica van más allá, e insinúan que, por ejemplo, si un diario económico habla bien de un banco, el precio de ese valor podría subir en bolsa. Al igual que se dice que la prensa deportiva encumbra y después puede hundir a un deportista, en prensa económica puede pasar lo mismo con los mercados financieros.

Una alternativa a la prensa económica son los medios en Internet, que invita a un pluralismo real a través de multitud de páginas web y blogs, donde existe esa diversidad de opiniones, pero la gran parte de los mensajes que llegan a la población procede de los medios de comunicación convencionales, que están sometidos al mercado.

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