Participaciones preferentes

Esta es otra de las expresiones que hemos oído hasta la saciedad en los últimos tres años, consecuencia de la crisis. Conocer lo que implica este tipo de inversión ya es otra cosa. Las consecuencias las sabemos: miles de afectados por culpa de las malas artes de los bancos.

La directiva Mifid (Mercado de Instrumentos Financieros) que creó la Unión Europea, no ha sido respetada por los que debían hacerlo, los bancos. Se trataba de que los clientes debían dividirse entre los especialistas económicos, aquella gente y grandes empresas que conocieran perfectamente cómo funcionaban los distintos tipos de participaciones o el riesgo que corrían, y los minoristas, a los que debían proteger al máximo. Por lo que se debía asesorar y buscar el beneficio de los clientes teniendo en cuenta su dinero y su situación. Pero nada más lejos de la realidad, los “protegidos” han sido los más afectados. Una gran mayoría de los perjudicados eran los clientes de toda la vida, la sucursal a la que han confiado sus ahorros, la de siempre, les recomendaba este tipo de inversión y firmaban con los ojos cerrados, sin saber las consecuencias.

Una forma de financiación de los bancos muy ventajosa para ambas partes, aunque sólo en apariencia. Los clientes depositan dinero en participaciones preferentes (muchos, la mayoría de sus ahorros), la entidad puede disponer del dinero a su antojo porque el contrato que se firma, no caduca. A cambio por las molestias, unos intereses muy altos para el cliente en el momento en que quisiera hacer el canje, eso, cuando aún la situación era buena. Cambió la situación, bajaron los intereses y la devolución prometida si al banco le salía rentable, no llega. La institución que garantiza que se recupere el dinero en caso de quiebra u otros supuestos, es el Fondo de Garantía de Depósitos, pero con las preferentes no actúa (en los bancos que se han nacionalizado, ha tenido que responder para que los afectados recibieran su dinero).

En cuanto a la manera de recuperar los ahorros, se han visto fundamentalmente dos: el canje y el arbitraje. En el primero, es el propio banco quién se ocupa de proponer un acuerdo. Son acciones que luego pueden venderse para conseguir el dinero en efectivo. Casi todos los que firmaron este cambio, han perdido parte de lo invertido. Con los bancos que han sido intervenidos por el Estado, se ha propuesto el arbitraje (Bankia, Novagalicia Banco, Catalunya Banc). Así que los que deseen recibir lo que han depositado en las preferentes, tienen que solicitarlo, se estudia su petición y una empresa auditora revisa el caso para dar la razón al banco o al cliente. Con respecto a esta vía, es muy importante tener en cuenta que no habría posibilidad de acudir a la justicia para resolver el conflicto.

Sería bueno tener presente que invertir en preferentes conlleva mucho riesgo porque dependiendo, en gran parte, de los beneficios que obtenga el banco, veremos recompensado el dinero depositado en las participaciones. Cuanto más alto sea el interés que ofrecen por ellas, más peligro tiene. Por eso, la Comisión Nacional del Mercado de Valores cataloga las preferentes como valor complejo y ha admitido que el comercio de este producto ha sido manipulado para atraer clientes que no eran conscientes de dónde ponían su dinero.

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