Obras públicas

Los años de bonanza económica se aprovecharon para poner en marcha construcciones que hubieran sido imposibles en otra época. Un gasto enorme de dinero que las administraciones no han gestionado como debieran. Las consecuencias han tenido diferente cara: se usaron muchos más recursos de los previstos, han servido poco a la función para la que se crearon (o ni siquiera se han utilizado) o han acabado por venderse o echar el cierre.

Uno de los ejemplos es la pretendida catedral del tenis en Madrid. La Caja Mágica era parte del proyecto olímpico que comenzó Gallardón. Al presupuesto inicial de ciento veinte millones de euros, hubo que añadirle más de 170 millones de euros. Los encargados de levantar el diseño del francés Perrault, excusaron el aumento en el tiempo que se tardó en la construcción (seis años) y en los cambios de opinión de las federaciones que utilizarían la pista y su particular cubierta.

Galicia también ha tenido su propia muestra de despilfarro. Doce años después de que Fraga, siendo presidente de la Xunta, planteara la idea al estadounidense Einsenman, abrió sus puertas la Ciudad de la Cultura en 2011: dimensiones faraónicas y sin terminar. De los cien millones de euros que planearon que costaría en un principio, se pasaron a los cuatrocientos. Se han paralizado las obras.

El arquitecto del “blanco”, Calatrava, se encargó de diseñar la propuesta que impulsó la Generalitat Valenciana de Camps en los años 90. La Ciudad de las Artes y las Ciencias ha costado cuatro veces más que los gobernantes habían dispuesto en las cuentas. De 300 millones de euros (lo que se necesitó para construir solamente el Palau de la Música) a casi 1.300 millones de euros. La administración ha sacado el macro complejo a concurso para que una entidad privada lo gestione.

No hay que salir de la Comunidad Valenciana para encontrar otra obra que demuestre el derroche. Un Hollywood ‘made in Spain’ es el protagonista de la historia. La Unión Europea ha denunciado (por tener ventajas frente a la competencia) que las ayudas públicas de más de 260 millones de euros a la Ciudad de la Luz no eran legales, ya que ningún inversor privado podría gastar lo que este organismo público para crear un complejo del cine. El presupuesto se quedó corto una vez más y se gastaron más del triple (de 100 millones de euros a 350 millones de euros). Actualmente está en venta.

El ayuntamiento de Barcelona empleó mil millones de euros de más en la celebración del Fórum de las Culturas en 2004. Gastos en organización y en arquitectura. El edificio más característico del evento se estimaba en unos cincuenta millones de euros y el precio final fue más del doble del inicial.

Alcorcón estaba montando un circo. Para hacer realidad la idea de levantar un Centro de Artes (teatro, circo estable, escuelas de formación cultural), el consistorio empleó 120 millones de euros y echó abajo una biblioteca. El resultado: obras detenidas desde 2012 y más fondos (un 40%) de los previstos gastados.

La EXPO de Zaragoza, algunas líneas de AVE y varios aeropuertos han sumado cifras millonarias a grandes ideas poco rentables.

Be the first to comment on "Obras públicas"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*