Loterías y Apuestas del Estado

Se estimaba que iba a reportar unos ingresos a las arcas públicas de unos 8.000 millones de euros para ayudar a controlar el déficit y no, no son previsiones de este año en el que el déficit y la prima de riesgo han sido las palabras más repetidas en las conversaciones, sino de 2011. El Gobierno anterior se planteó la salida a bolsa de Loterías y Apuestas del Estado y los inversores hacían cábalas con cómo iban a repartirse ese caramelo.

Teóricamente en el mes de octubre de hace dos años íbamos a ver la OPV de una de las compañías públicas más sólidas, aunque se ha visto resentida en 2012 por la crisis pero sobre todo por la competencia de la fuerte entrada de los juegos y apuestas por internet. Su resultado neto retrocedió el pasado año más de un 7,5% y con todo y con eso, ganó casi 2.000 millones de euros.

Cuando una empresa sale a bolsa lo hace generalmente porque necesita liquidez para crecer y mejorar, lo normal es que lo haga con un proyecto viable y con futuro aunque hay algunas excepciones como fue el caso de Bankia que de hecho presentó unas cuentas para su salida al parqué que luego resultaron estar equivocadas. En cualquier caso, cuando una empresa pública sale a bolsa lo hace porque el Gobierno quiere privatizarla, toda o en parte. Había una expectación tremenda en la salida a bolsa de esta sociedad y todo el mundo apostaba por un éxito asegurado en su recorrido en el mercado, como ya sucediera con Repsol o Telefónica cuando pasaron de manos públicas a manos privadas.

El cuento de la lechera tuvo su fin cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero echaba para atrás la privatización de la compañía por el mal entorno económico en el que ya estábamos inmersos.

Hay que recordar que el año pasado fue un año muy duro para España y por ende para la bolsa, el selectivo español se dejó en un año más de cuatro puntos porcentuales y parece que hubiera retrocedido en la máquina del tiempo nueve años porque se situó en niveles de 2003. Además fue un año con extrema volatilidad, con España en el punto de mira, con el rescate como espada de Damocles y con la desconfianza acechándonos continuamente. Parece que no era el momento de sacar a cotizar un caramelo como Loterías y Apuestas del Estado.

Si hoy saliera a cotizar sería una OPV a la que mayoritariamente nos aconsejarían acudir, por la firmeza de la compañía, su trayectoria y su balance. Porque aunque ha retrocedido, aguanta con valentía el envite de la crisis y de las apuestas online y porque si repitiera las perspectivas de 2011, repartiría un dividendo mensual del 8%. Previsiblemente no sería tan alto dado el entorno en el que estamos ahora, pero aunque fuera del 5 ó 6% sería un gancho muy atractivo para quienes invierten en las compañías por el dividendo.

Si Loterías y Apuestas del Estado saliera a bolsa… Tal vez veríamos lo que sucedió con Terra en su OPV. Se hizo un sorteo entre los inversores para ver quienes tendrían derecho a comprar títulos por la elevada demanda que había en el mercado. Ahora bien, no olvidemos la historia que estaremos condenados a repetirla.

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