Los sectores estratégicos de la economía: ¿qué son?

Cada vez que salen en las noticias empresas como Telefónica, Repsol o Endesa se les suele colgar el estratégicas. La cuestión es qué significado o importancia tienen estas grandes compañías en la economía nacional para formar parte de uno de los denominados sectores estratégicos. Un sector estratégico es aquel que controla una parte que se considera fundamental para el funcionamiento de la economía de un país.

Este tipo de sectores suelen englobar las áreas económicas más importantes y suelen estar compuestos por grandes empresas que en muchos casos son de titularidad pública. Esto se debe a que dada su importancia, el Estado se adjudica su control total o parcial ya que considera necesario dirigir en una determinada dirección estos sectores para el bien del país.

Entre los sectores clásicos considerados como estratégicos podemos encontrar el energético (que suministra tanto los combustibles como la producción de electricidad necesaria para el funcionamiento de las empresas e instituciones del país), el sector de las telecomunicaciones (que gestiona las redes y tráficos de comunicaciones dentro del país), el transporte y las infraestructuras de comunicación terrestre, aérea y marítima y, por supuesto, el sector de Defensa que suministra al Estado el armamento necesario para que pueda ejercer el denominado “monopolio de la violencia”.

La ley 8/2011 de protección de infraestructuras críticas define a los sectores estratégicos como “cada una de las áreas diferenciadas dentro de la actividad laboral, económica y productiva, que proporciona un servicio esencial o que garantiza el ejercicio de la autoridad del Estado o de la seguridad del país”. Dada su importancia para la economía y en último término la seguridad nacional que el gobierno no solo crea legislación al respecto, sino que puede bloquear intentos de compañías extranjeras de hacerse con el control de empresas españolas que formen parte de estos sectores.

No obstante, en ocasiones los gobiernos toman decisiones de índole político. Es de recordar el caso de la famosa OPA de Endesa. En 2005, Gas Natural lanzó intentó hacerse con el control de Endesa, pero encontró el rechazo tanto de la directiva de la compañía como de ciertos sectores políticos. Poco después, la alemana E.On lanzó su propia OPA, pero esta también quedó paralizada por acción del gobierno que no veía con buenos ojos que una empresa extranjera controlase una de las principales compañías del sector energético. Finalmente, la entrada en la puja de la italiana Enel de la mano de la española Acciona permitió al gobierno salvar la cara, pero quedó patente que más que el interés nacional había habido otro tipo de consideraciones políticas tras la decisión.

Sin embargo, con el desarrollo de la Unión Europea y el proceso de integración se están dando casos interesantes de proyectos estratégicos a nivel europeo. EADS es quizá el más representativo. Esta empresa creada por los gobiernos de Alemania, Francia, Reino Unido y España buscaba poner en conjunto las industrias aeroespacial y de defensa de estos cuatro países. El resultado ha sido un gigantesco grupo empresarial participado hasta fecha reciente por los Estados y que está produciendo grandes proyectos civiles y militares como el Airbus A380 o el aeronave militar de transporte A400M. La integración europea y los procesos de globalización de la economía mundial están alterando también el control que los estados pueden tener de sus sectores económicos estratégicos.

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