KIABI, ropa barata y de calidad justita. Un “dejà vu”

La irlandesa Primark tiene más experiencia que la francesa KIABI y su fórmula low cost funciona a las mil maravillas en España.

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Cuando alguien hace algo y lo hace bien, no es conveniente intentar hacer exactamente lo mismo para quitarle parte del negocio porque o se hace mejor, o se pierde el tiempo. Esto que parece un trabalenguas es lo que le sucede a la cadena de ropa KIABI en relación a Primark. En tiempos de crisis una y otra apuestan por los precios bajos para adecuarse al bolsillo de una clase media estrangulada por la economía. Ahora bien, Primark funciona y KIABI no tanto, al menos en España.

La irlandesa Primark tiene más experiencia que la francesa KIABI y su fórmula low cost funciona a las mil maravillas en España. Afincada sobre todo en centros comerciales, aunque prepara su apertura en la Gran Vía de Madrid, Primark es el ejemplo de cómo vender a pesar de la crisis: bajar los precios. Evidentemente la calidad no es una maravilla que se diga, pero comparativamente hablando tampoco lo es la de Zara y sus prendas cuestan mínimo cinco veces más. Es cierto aquello que dicen las abuelas de que “ya no se hace ropa como la de antes”, pero en realidad tampoco esta sociedad de usar y tirar necesita ropa duradera porque se aburriría de ella antes de que la prenda se estropeara.

Por lo tanto, partiendo de la base de que no prima la calidad sino el precio, KIABI y Primark trabajan en la misma línea de productos, pero KIABI se deja ver mucho menos que la cadena irlandesa. Además ha abierto su fórmula a crecer en franquicia y aunque eso le puede permitir seguir sumando ganancias, el factor franquiciado también hace que la empresa no tenga controlada la situación al 100%. Los locales que elige Primark sí son estratégicos, en centros comerciales concurridos o en arterias importantes de las grandes ciudades. Ahí radica una de sus diferencias, KIABI tiene sus tiendas en centros comerciales también, pero algunas de ellas en aquellos que no son primerísima línea.

Otro punto en común de ambas cadenas es su fuerte apuesta por la moda para toda la familia, desde los más pequeños hasta los mayores, incluso aquellos que utilizan una talla superior a la 42. Su principal hándicap radica en que la inversión necesaria para abrir una franquicia KIABI en España ronda el medio millón de euros, y teniendo en cuenta que a día de hoy parece más fácil que le toque la lotería que el hecho de que un banco facilite un crédito a una pyme… Se antoja complicado que a través de la fórmula de la franquicia KIABI recupere posiciones en relación a su principal competidor.

De todos modos si ya existe Primark, ¿qué sentido tiene querer convertirse en un Primark de origen francés? Ninguno. Tienen mejores locales, más tiendas abiertas y el boca a boca funciona estupendamente cuando el precio es determinante. No busquen calidad en ninguno de sus establecimientos, pero bien es cierto que por cinco euros tampoco se puede aspirar a comprar un barco de guerra. En todo caso será un flotador y con suerte de que no esté pinchado.