Industria petroquímica

Una de las subindustrias relacionadas con los hidrocarburos es el sector petroquímico. Este se dedica al refinado del petróleo y del gas natural para la obtención, principalmente de combustibles pero también de otros derivados y compuestos químicos que a su vez serán empleados en para la fabricación de otros productos. Según datos del ICEX, la industria química española, ha exportado de enero a octubre de 2013 productos por valor de casi 25.000 millones de euros.

En España, existen tres empresas que se dedican al refinado de petróleo y gas. Respol, Cepsa y British Petroleum son las compañías propietarias de las nueve refinerías que abastecen el mercado nacional de derivados del petróleo. Normalmente, las refinerías se sitúan en zonas costeras ya que en España no existen yacimientos en zonas interiores. Así, la descarga de los petroleros se produce en puertos cercanos a las plantas de refinado con el objetivo de reducir costes de transporte.

Solo Puertollano, en Ciudad Real, cuenta con una refinería en el interior, la cual data de la época de la autarquía franquista cuando se aprovecharon las denominadas pizarras bituminosas para extraer compuestos químicos similares a los que se obtienen del refinado del petróleo. Sin embargo, en la actualidad la planta se abastece principalmente de crudo a través de un oleoducto que nace en el puerto de Cartagena, donde también hay una planta de refinado.

El refinado del petróleo y del gas genera diversos subproductos. Los más conocidos son los combustibles para la automoción o la generación de energía eléctrica como son la gasolina o el gasóleo, pero también el queroseno para los motores de aeronaves. Pero también se consiguen productos como el alquitrán y el asfalto empleados en la pavimentación de vías públicas y los denominados derivados petroquímicos.

Los productos petroquímicos son monómeros, es decir, las unidades básicas de distintos tipos de plásticos que se forman a partir del procesamiento de los monómeros para conseguir los llamados polímeros sintéticos como el poliuretano, el nylon o la baquelita. Todos estos compuestos plásticos tienen propiedades particulares que los hacen más útiles para unos productos o para otros. La baquelita, por ejemplo, se emplea en la fabricación de mangos de sartenes porque resiste la temperatura mientras el nylon, dada su gran elasticidad se ha empleado tanto en ropa como en cuerdas de escalada.

Por tanto, una vez extraídos los compuestos básicos del petróleo y del gas natural es necesario que la industria petroquímica los transforme en componentes utilizables. Para evitar los costes de transporte, las plantas de procesado se localizan en general en las zonas próximas a las refinerías. Solo entorno a la refinería que Repsol tiene en la provincia de Tarragona se han asentado 28 empresas que emplean los derivados del petróleo para fabricar otros productos que o bien serán transformados de nuevo o bien serán comercializados como tales. Según datos del ICEX, la industria química española, ha exportado de enero a octubre de 2013 productos por valor de casi 25.000 millones de euros.

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