Hong Kong

El caso de Hong Kong, similar al de Macao, es una rara avis en el panorama económico chino. Pese al aperturismo y la liberalización de la economía de la China continental, Hong Kong se encuentra en otro estadio superior del capitalismo. El origen de esta situación está en su condición de ex colonia británica.

Hong Kong pasó a formar parte de los territorios administrados por el Reino Unido al final de la Guerra del Opio (1841) y se formalizó su cesión durante 99 años en 1898. La importancia de la ciudad para los británicos radicaba en su puerto que les permitía controlar una de las principales entradas comerciales a China. Siendo, además, la más meridional, ofrecía múltiples ventajas ya que reducía la distancia con el resto de colonias en el sudeste asiático y en la India.

La economía de Hong Kong se basó fundamentalmente en el comercio. Sin embargo, a raíz de la guerra de Corea y del embargo impuesto a la República Popular China por su intervención en la misma, la ciudad se vio obligada a buscar alternativas al comercio, lo que condujo a la instalación de industrias basadas en la explotación de la mano de obra barata. La reactivación del comercio tras el fin del embargo revitalizó su economía y permitió el desarrollo de un fuerte sector financiero.

De la potencia del sector financiero de la ciudad da buena muestra el que uno de los principales bancos a nivel mundial lleve su nombre: HSBC (Hong Kong and Shanghai Banking Corporation). La bolsa de Hong Kong es junto con Tokio la más importante de Asia oriental.

La economía de Hong Kong, herencia del modelo capitalista británico, está muy liberalizada. Además de la industria, que, en época más reciente, se ha enfocado a productos con un mayor componente tecnológico (industrias de precisión, relojería), la ciudad está viviendo un importante desarrollo de la construcción.

La disponibilidad de capital y la mayor libertad creativa, cuestiones derivadas del estatuo propio de autonomía que Hong Kong posee respecto al sistema político-administrativo de China, ha posibilitado el desarrollo de una pujante industria audiovisual, siendo el tercer productor de cine a nivel mundial tras Bollywood y Hollywood.

El turismo, sin embargo, es un sector que aún está por explotar. El problema de Hong Kong es que, con sus reducidas dimensiones y la competencia de la cercana Macao, poco puede ofrecer. Sin embargo, el desarrollo urbanístico y la creación de un skyline de rascacielos está vendiéndose como el principal atractivo de la ciudad.

Como en el caso de Singapur, la educación desempeña un papel fundamental en el modelo económico de Hong Kong. La falta de recursos naturales obliga a los hongkoneses a ser altamente productivos y a desarrollar proyectos de actualización constante de conocimientos para garantizar la competitividad de su capital humano.

El crecimiento astronómico que ha surgido en Hong Kong desde la década de los 60 del siglo XX es el resultado de saber aprovechar sus potencialidades, por pocas que sean. Los resultados están a la vista, pues cuenta con un PIB per cápita superior a los 30.000 dólares anuales lo que ha convertido a Hong Kong en un referente económico internacional.

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