Historia del cine

A alguien en los despachos de Disney, quizá después de una noche de juerga, le pareció bien que una película infantil se titulase Mars needs moms! De hecho, la idea le gustó tanto, que decidió financiarla con 150 millones de dólares. Sí: Marte necesita madres. Así de sugerente. Una obra de animación basada en el movimiento de actores reales, en tres dimensiones y con un argumento rocambolesco. ¿El resultado? Una recaudación equivalente a la quinta parte de la cantidad invertida. Mal negocio.

Mars needs moms!, estrenada en 2011 (en España no llegó a aterrizar en las salas), preside el club de las mayores catástrofes cinematográficas, donde ocupan un lugar de honor otras dos producciones con el sello Disney: El llanero solitario (2013), con un Johnny Depp desatado, y John Carter (2012), perpetrada por el director de la exquisita y exitosa Wall•E (2008). Ambas contaron con presupuestos cercanos a los 250 millones de dólares y registraron pérdidas superiores a los 100.

Antonio Banderas y Penélope Cruz no se salvan de la quema. El primero cuenta con dos grandes patinazos en su historial, Enemigos: Ecks contra Sever (60 kilos al limbo en 2002) y, sobre todo, El guerrero n.º 13 (1999), firmada por John McTiernan y con un agujero de diámetro parecido al de Mars needs moms! Por su parte, Penélope, que en sus primeros años en Hollywood tuvo una puntería cuestionable a la hora de seleccionar sus papeles, se embarcó en 2005 en el proyecto de aventuras Sahara: costó 160 millones y perdió alrededor de 120.

Un par de caras guapas no garantiza arrasar en la taquilla, especialmente si los rostros en cuestión son los de Jennifer López y Ben Affleck. Aprovechando que eran novios y que tenían tirón entre la juventud (?), en 2003 al director Martin Best se le ocurrió juntarlos en un pastiche llamado Una relación peligrosa (Gigli). El precio del invento se disparó hasta los 75 millones de dólares. ¿La cosecha en los cines? Siete kilos.

La lista de batacazos memorables incluye a superhéroes de cómic (Linterna Verde), piratas (La Isla de las Cabezas Cortadas), vaqueros (El Álamo: la leyenda y Cowboys & Aliens), boxeadores (Ali), astronautas (Planeta rojo y Pluto Nash), submarinistas (Esfera) y machotes de pelo en pecho (como el Conan el bárbaro de 2011). Pero no hay que olvidarse de los desastres ocurridos antes de los años 90: La caída del Imperio Romano (1964), cuyas pérdidas, de acuerdo con el valor actual del dinero, llegaron hasta los 125 millones de dólares, y La puerta del cielo (1980), que llevó a la quiebra a United Artists (fue incapaz de salir de un profundo pozo de 120 millones), son los mejores ejemplos de proyectos que se les van de las manos a sus responsables.

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