George Soros

Una de las mentes financieras más importantes y respetadas de los últimos 50 años es la del multimillonario inversor George Soros. Nacido en Hungría en los años 30 del pasado siglo XX, Soros tuvo que sufrir y sobrevivir a la ocupación nazi de su país durante la II Guerra Mundial. Siendo judío, aunque aparentemente su familia no era practicante, hubo de ingeniárselas para pasar desapercibido en los últimos meses de la guerra cuando los nazis controlaban el país y durante la cruentísima batalla de Budapest.

Acabada la guerra se marchó a estudiar en la prestigiosa London School of Economics (LSE) donde fue alumno del filósofo Karl Popper lo cual influiría fuertemente en el pensamiento y la forma de vida de Soros. Si bien es considerado un inversor financiero muy hábil, es uno de los mayores filántropos del mundo y cuenta con una organización no gubernamental propia que ha actuado en muchos países del ámbito post-soviético con el fin de extender el sistema democrático: la Open Society Foundation.

Tras su paso por LSE, comenzó a hacer sus pinitos en la banca comercial de la city londinense, pero a comienzos de los 60 da el salto y se marcha a trabajar en Estados Unidos. Primero como vicepresidente en el banco de inversión Arnhold and S. Belichroeder y después como gestor de fondos fue incrementando su patrimonio y su experiencia hasta que en 1973 crea su propio fondo de inversión: Quantum Fund.

Será a través de este fondo con el que conseguirá el que es probablemente el momento más emblemático de su carrera y que la valió el sobrenombre de “el hombre que quebró el Banco de Inglaterra”. En septiembre de 1992 Soros comenzó a adquirir opciones y futuros de la libra esterlina hasta alcanzar unos activos por valor de 10.000 millones de dólares. El día 16 de septiembre realizó lo que se denomina una venta en corto, una maniobra por la cuál vendió todos estos activos a un precio que sus propias compras anteriores habían estado elevando para recomprarlos después tras el desplome.

Aquel día la libra esterlina perdió un 15 por ciento de su valor y se vio obligada a salir del Sistema Monetario europeo que ligaba los valores de las divisas más importantes del continente al marco alemán. A fin de evitar el descalabro el Banco de Inglaterra intentó comprar parte de los activos que Soros estaba vendiendo, pero el movimiento repentino y abrumador dejó sin posibilidad de respuesta a la institución financiera británica. Las ganancias de Soros de aquel día se calculan en unos 1.100 millones de dólares, las pérdidas que tuvo que afrontar el Banco de Inglaterra ascendieron a más 3.300 millones de libras esterlinas.

El ataque especulador de George Soros contra la libra ha sido interpretado por muchos como un antecedente de los ataques contra el euro vividos desde el estallido de la crisis financiera en Grecia e Irlanda y que han lastrado la economía europea. No obstante, nadie ha insinuado siquiera que Soros estuviese detrás de estos intentos. En la actualidad, el magnate está dedicado a su labor filantrópica, aunque sigue dirigiendo sus fondos de inversión y sus decisiones son miradas con lupa por poder ser indicativas de importantes oportunidades de negocio.

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