Franquicias inmobiliarias

Dándole a la cabeza, sobre todo con el constante bombardeo de la palabra ‘emprender’, algún lector se habrá planteado si ahora mismo es un buen momento para montar una inmobiliaria. La viabilidad de un negocio está en el trabajo que se le ponga y en saber adaptarse a las circunstancias, e incluso con mucho sacrificio a veces las empresas se van al garete.

Abrir una inmobiliaria en el momento actual puede ser un suicidio si no se hace bien. En el presente contexto, por ejemplo, es muy difícil vender pisos, pero, en cambio, está creciendo el número de contratos de alquiler. Así que lo primero es establecer la idea de negocio. Para ello, lo más inteligente es empezar haciendo un buen estudio de mercado.

Los datos que saldrán del estudio van a variar en función de la zona geográfica y las condiciones económicas y demográficas. No será lo mismo poner una inmobiliaria en un pueblo de Burgos de 30 habitantes con una media de edad de 55 años que hacerlo en el barrio de Gracia de Barcelona. Con los datos en la mano se puede comenzar a hacer un plan de negocio.

Es fundamental entender que a las crisis solo sobreviven las empresas más fuertes (no tienen que ser las más grandes, sino aquellas que están mejor gestionadas). Por tanto, hay que dedicar mucho tiempo a crear un plan de negocio para entrar en un sector en horas bajas.

Ahora mismo, dado que gran parte de las propiedades inmobiliarias están en manos de los bancos, es complicado competir en precios con ellos, ya que están deseando sacárselas de encima. Sin embargo, en determinadas zonas se siguen realizando compraventas de inmuebles. En las grandes ciudades lo más razonable, en cambio, es orientarse hacia la gestión del alquiler.

Si se piensa en abrir una inmobiliaria en zonas turísticas de veraneo, es posible que se pueda encontrar un hueco en los alquileres a turistas, pero también en los traspasos de viviendas. Sería interesante explorar si los propietarios de segundas viviendas están optando por vender sus residencias de verano. En estas zonas de sol y playa, particularmente en las costas del Sol y Brava, así como en las islas Baleares y Canarias, un público objetivo es el de los extranjeros, ya sean matrimonios con hijos pequeños, que buscarán un lugar de descanso para el verano, o jubilados que decidan pasar sus últimos años al sol del Mediterráneo.

Además del plan de negocio, hay que ver las posibilidades que existen a la hora de crear una inmobiliaria. En principio hay dos maneras, o bien uno la monta por su cuenta, con lo que asume todos los riesgos, o bien lo hace a través de alguna relación de franquiciado o de representación de una empresa preexistente. La segunda opción, para los novatos en el sector, presenta las ventajas de aportar formación y el respaldo de una marca. La opción de lanzarse por cuenta propia implica más gastos, pero la toma de decisiones es completamente autónoma.

Como se decía al comienzo del artículo, todo negocio es viable y también entraña riesgos. La manera más conveniente de saber hasta qué punto un proyecto puede triunfar es trabajarlo desde antes incluso de comenzar. Un buen estudio de mercado dará las claves sobre si es posible iniciar un negocio y hacia dónde debe dirigirse. En cuanto al negocio inmobiliario en sí, no es distinto de cualquier otro, solo que en la coyuntura actual es más arriesgado y probablemente no dé los beneficios que solía en los años 2000. Pero si se encuentra una buena oportunidad, hay que aprovecharla.

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