Extranjeros en España

En los últimos años, los periódicos españoles se han habituado a publicar, en los primeros días de cada mes, la información que arroja la Encuesta de la Población Activa (EPA) o el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) sobre la nueva tasa de desempleo. Pero, al igual que en los diarios, muchos informativos televisivos y numerosos boletines radiofónicos comienzan la emisión con el nuevo dato actualizado del paro en el día que es divulgado.

No importa que haya una subida, pequeña o grande, o una bajada, considerable o no significativa, en el número de parados, el análisis se ha complejizado desde el instante que España comenzó a notar los efectos de una recesión económica hace más de un lustro (tercer trimestre de 2007). Los medios de comunicación y los profesionales estadísticos y financieros han aumentado el conocimiento y la comunicación a la sociedad de los efectos de un índice de desempleo alto.

Por todos es sabido (o casi todos) que España posee el dato de inactividad más alto de toda la Unión Europea (junto con Grecia). Un 26,6 por ciento. Millares de ciudadanos españoles que residen en su zona natal han emigrado a otros continentes, América Latina es la opción mayoritaria por muchos y Asia, aunque en menor medida, o han partido hacia territorios más cercanos como Europa (Alemania, Reino Unido y Francia son las alternativas más satisfactorias).

Pero, el comportamiento del habitante autóctono no es distinto a la conducta que está desarrollando el individuo extranjero asentado en España. Él y ellos han decidido abandonar el país para volver a sus lugares de origen o, a otros emplazamientos donde la situación económica y laboral sea más positiva que la que persiste aquí.

Randstad, una empresa especializada en la resolución de problemas en el sector de los recursos humanos, publicó un informe analizando el número de personas foráneas que se han marchado de España en los últimos cinco años (desde 2008 hasta hoy). Los datos examinados proceden del Ministerio de Empleo y la Seguridad Social.

La conclusión a la que llega la compañía es la partida de casi quinientos mil individuos del lugar que les acogió durante un tiempo. El número total de extranjeros que trabajaron en España en 2008 se fijó en 2.095.002 habitantes. Cinco años más tarde, la cantidad ha disminuido a 1.594.428 asalariados. La investigación concluye que ha habido una reducción de los operarios de cuatro de los cinco continentes. El único punto del planeta que ha incrementado la cifra de trabajadores en España ha sido Asia. De 142.000 a 163.000 empleados en 2013.

En cuanto a la proporción de la renuncia a seguir viviendo en España, los americanos (incluyendo América del Norte, Central y del Sur) son los primeros en la lista. En 2008, representaban un 38,5 por ciento. En 2013 presenta un valor superior el 30 por ciento (31,7%). O lo que es lo mismo, de 810.000 ocupados ha menguado a 503.000. La población africana, también, ha emigrado de España. Un total de 113.000 personas.

En contra, la Seguridad Social ha notado la reducción de los habitantes del viejo continente (Europa). En este lustro ha habido un descenso de 106.000 afiliados. Un 13,8 por ciento menor pero, incluso así, ellos representan el 41,6 por ciento del total de la Seguridad Social. La disminución de los trabajadores americanos se ha notado en la sección de la salud pública con una reducción del 37,8 por ciento.

Castilla la Mancha (37,3%), Navarra (34,4%) y Castilla y León (32%) han apreciado la bajada después de que se conviertan en las Comunidades Autónomas de España donde más ha bajado el porcentaje. En contra, Extremadura (4,2%), País Vasco (10%) y Baleares (12,9%) la variación de abandono ha sido menor.

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