Esther y Alicia Koplowitz

La historia económica de España, al menos en su etapa reciente, no puede escribirse sin mencionar el apellido Koplowitz. Alicia y Esther, las hermanas Koplowitz, son dos de las personas con mayor patrimonio del país y al mismo tiempo, para su desazón, han estado implicadas en los grandes titulares de la prensa sensacionalista.

Ambas son las herederas del emigrante judío-polaco Ernesto Koplowitz que, huyendo del nazismo, terminó recalando en España tras la Guerra Civil. Ernesto logró hacerse un nombre y adquirió Construcciones y Contratas, una empresa del sector inmobiliario y de servicios en los años 40 y desde allí asentó tanto su grupo empresarial como su fortuna. Alicia y Esther crecieron al amparo de su padre el empresario y su madre, Esther Romero de Juseu, heredera de la aristocracia colonial cubana. Esto permitió a las hermanas vivir en un entorno dedicado a los negocios y codearse con los personajes principales del Madrid del desarrollismo. Uno de los principales amigos de su familia y el sustento de las hermanas a la muerte de sus padres fue Ramón Areces, fundador de El Corte Inglés.

En 1970 y con pocos meses de diferencia ambas contrajeron matrimonio con “los Albertos”. Esther, la mayor se casó con Alberto Alcocer, mientras su hermana Alicia se convirtió en esposa de Alberto Cortina. Los “Albertos” eran primos y socios comerciales y no tardaron en acceder al consejo de administración de Construcciones y Contratas en sustitución de sus esposas. Durante la década de los 80, de la mano de los “Albertos”, el grupo empresarial se expandiría y en 1992 llegaría la fusión con Fomentos de obras y Contratas para consolidar FCC como el gran grupo de construcción y servicios de España. Este episodio los “Albertos” lo vivieron ya desde lejos tras su sonado doble divorcio de las hermanas Koplowitz en 1990.

Con la salida de Cortina y Alcocer de la empresa familiar, Esther y Alicia volvieron a hacerse cargo del grupo creando una presidencia compartida por las hermanas. Sin embargo, Alicia saldrá en el año 1998 de la empresa y se dedicará a otros negocios mientras Esther se hace con el control absoluto de FCC, el cuál mantiene hasta la fecha.

El estallido de la crisis inmobiliaria y la dependencia del grupo de los pagos de la administración pública tanto por el desarrollo de infraestructuras como por los servicios del grupo (recogida de basuras, limpieza de parques y vías públicas) han llevado a Esther a una incómoda posición en fechas recientes ya que se ha visto a renegociar con Bankia y BBVA créditos atrasados de la empresa de los que en última instancia podía llegar a responder personalmente, finalmente ha tenido que desprenderse de un 3,8 por ciento de las acciones de FCC aunque aún controla el 50,1 por ciento, y por tanto, la empresa. Su hermana Alicia está más apartada de los focos y se dedica a invertir a través del fondo Omega Capital y a la filantropía.

Tras el escándalo del divorcio ambas hermanas han intentado apartarse de los focos de la prensa rosa, pero una sombra las persigue. El pasado de su padre, que tuvo dos hijos fuera del matrimonio las mantuvo en pleitos por la herencia de Ernesto con sus hermanastros. A ello se sumó posteriormente el caso de un ciudadano suizo que reclamaba también ser hijo del fundador de Construcciones y Contratas. Aún así, las hermanas Koplowitz han conseguido labrarse y mantener una gran reputación en el mundo empresarial español y aparecen en listados internacionales de referencia como la lista anual de la revista Forbes.

Be the first to comment on "Esther y Alicia Koplowitz"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*