Estafas piramidales

En la última década se han destapado algunos grandes casos de estafas a inversores incautos que, respondiendo a la promesa de altos rendimientos para su dinero, se vieron inmersos en timos del tipo esquema de Ponzi o piramidal. Existen diferencias entre ambos sistemas. Pero, para evitar tentaciones, los dos son ilegales en España ya que son considerados fraudes.

El esquema de Ponzi responde a la siguiente dinámica. El “gestor” del dinero promete grandes retornos –del 50 por ciento en algunos casos, pero en otros pueden ser más conservadores para evitar levantar sospechas—y comienza a recibir dinero de distintos “inversores”. Al vencimiento de los primeros pagos de interés el “gestor” entrega la cantidad prometida a los primeros “inversores” con el dinero que ha obtenido de quienes han empezado más tarde. El esquema sigue igual hasta que el “gestor” es descubierto como un timador, hasta que no es capaz de afrontar los pagos porque no consigue nuevos “inversores” o hasta que ha acumulado suficiente dinero y desaparece. El truco consiste en que el timador no hace ninguna inversión que genere plusvalías al dinero que se le ha confiado, simplemente paga a los primeros “inversores” con el dinero de los que han llegado después.

Un sistema piramidal es relativamente similar. Sin embargo, en este caso el “gestor” no se encarga de buscar nuevos “inversores”. Son los propios timados quienes tienen que buscar a otras personas para que se integren en el esquema. A cambio de traer –normalmente piden que sean dos nuevos “clientes”—a algún amigo o pariente, se le ofrecen los retornos. Igual que el esquema Ponzi, el sistema funciona mientras se consigan nuevos clientes, pero quiebra en cuanto la entrada de “inversores” se ralentiza.

El supuesto gurú de las finanzas, Bernard Madoff es el último de una larga lista de estafadores que empleaban el esquema de Ponzi para enriquecerse. En este caso, Madoff, respaldado por su reputación de hombre de Wall Street y presidente de Nasdaq –propietaria del índice bursátil del mismo nombre—se dedicó durante años a captar inversores con promesas de retorno de entorno al 10 por ciento. Desde los años 90 del siglo XX Madoff invertía solo una parte del capital que le confiaban, pero el resto lo dedicaba a pagar a los inversores los retornos prometidos. Con el estallido de la crisis financiera su mercado de clientela se redujo y no consiguió encontrar suficientes clientes nuevos para sostener el esquema.

Pero no fue Madoff el primero, ni siquiera Charles Ponzi quien en los años 20 del pasado siglo saltó a la posteridad al dar su apellido a este sistema fraudulento. En aquel entonces, Ponzi llegó a engañar a más de 10.000 estadounidenses antes de ser desenmascarado.

Para evitar caer en este tipo de estafas es necesario estar alerta. Algunos timadores pueden venir amparados por el aura de una reputación. Pero la clave está en lo que prometen: si es demasiado bueno para ser verdad, es mejor desconfiar. Un alto retorno de una inversión siempre entraña un riesgo. Si la promesa nos parece excesivamente elevada, es muy probable que estemos ante un fraude.

Be the first to comment on "Estafas piramidales"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*