Espionaje industrial

El escándalo desatado la pasada primavera con la publicación por el diario británico ‘The Guardian’ de los documentos facilitados por el exempleado de la CIA Edward Snowden ha conmocionado al mundo. Miles de titulares de periódicos e interminables horas de informativos en radio y televisión debatiendo sobre el eterno dilema entre Libertad y Seguridad. Pero si algo quedó claro es que los gobiernos y las empresas han colaborado en la vigilancia de miles de ciudadanos en todo el planeta. Y esto ha sido un gran mazazo para la reputación de algunas compañías.

Por la gran cantidad de datos personales que manejan; las redes sociales, los buscadores online y las empresas que facilitan cuentas de correo electrónico fueron el gran objetivo y en ocasiones el colaborador necesario de la Inteligencia estadounidense. Esto, para los usuarios es una aberración en tanto que entienden que las empresas no deben de facilitar la información a la que tienen acceso al estar esta amparada por las leyes de protección de datos. Sin embargo, en muchos casos parece probado que estas normas fueron vulneradas sistemáticamente.

El daño en la reputación puede ser una carga muy pesada y las empresas lo saben. Por ello, ocho de las grandes corporaciones de la nueva era digital han decidido solicitar al Gobierno de los Estados Unidos que regule la manera en la que se realizarán en adelante las tareas de recopilación de información digital. En una carta dirigida al presidente Obama, los máximos representantes de Google, Facebook, Microsoft, Yahoo, Apple, Linkedin, AOL y Twitter piden a mandatario estadounidense que legisle sobre el asunto ya que de esa manera podrán atenerse a una normativa por todos conocida y evitar en el futuro prácticas abusivas que generen nuevos escándalos.

Edward Snowden, tras hacer públicos los datos a través del rotativo británico ‘The Guardian’ hubo de huir de Estados Unidos y tras un periplo que le llevó a Hong Kong terminó recalando en Rusia. Esto le ha hecho recibir críticas y acusaciones de trabajar para el Kremlin en una operación para desacreditar a los servicios de Inteligencia occidentales y en especial a los de Estados Unidos. Sea como fuere, la información facilitada por Snowden vuelve a poner de manifiesto el estrecho vínculo entre los gobiernos, sus agencias de información y las grandes empresas con acceso a datos privados de los ciudadanos.

La carta escrita por las multinacionales tecnológicas puede no ser otra cosa que una acción de relaciones públicas con la que cubrir su parte de culpa, pero sí es cierto que una legislación transparente al menos cumpliría con la condición de que el ciudadano estuviese informado de cómo y en qué circunstancias los gobiernos pueden acceder a sus datos personales. Sin embargo, la naturaleza del trabajo de Inteligencia puede no permitir que la transparencia sea el principio por el que se rijan las leyes que les afecten. Y de nuevo volvemos a la cuestión de fondo ¿Libertad o Seguridad, dónde está el equilibrio?

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