Economía en serie: lecciones para emprendedores

Las circunstancias que rodean la creación de una empresa. Quizá los objetivos que se marcaron en un principio tengan que cambiar siempre que sea para bien del negocio. De la ficción se sacan lecciones valiosas, no sólo ideas para llevarlas a la práctica, también justo lo contrario, actitudes y decisiones que van por mal camino para triunfar en el mercado.

La serie Mad Men, basada en el negocio de la publicidad durante las décadas de los cincuenta y los sesenta es todo un referente televisivo y con enseñanzas que extraer. Los malos hábitos de los altos ejecutivos como fumar continuamente o beber alcohol desde el momento en que se pisa la oficina no merecen mucha atención, pero la confianza del director creativo y protagonista, Don Draper, es una buena manera de observar cómo la creatividad y el talento natural para sobresalir entre los competidores y pueden acabar con la más mínima duda de los inversores, que acabarán poniendo dinero en cada campaña que contraten con su agencia de publicidad.

Los aficionados a Breaking Bad, la ficción que acabó recientemente, habrán disfrutado con la transformación del protagonista. De profesor de química a fabricante y traficante de metanfetaminas. Su enfermedad incurable le movió a darle un futuro a su familia y aprovechándose de los conocimientos que tenía, los puso en práctica en su negocio ilegal. Por tanto, los emprendedores que han empezado la arriesgada aventura empresarial deben tener en cuenta su experiencia para lanzarse a tener un hueco en el mercado.

La adaptación a las circunstancias que vengan es otra de las lecciones importantes. Prever con exactitud el futuro no funciona y a menudo, los emprendedores se encuentran con obstáculos que deben pasar si quieres que su empresa prospere. Lo que se inició como un proyecto para la venta de pantalones vaqueros, en How to make it in America, acabó siendo diseño de camisetas y no todo salía fácilmente. La búsqueda de financiación o la conciliación con otro empleo son las barreras que un emprendedor debe hacer frente.

Dos chicas (Two broke girls) camareras en el barrio de Brooklyn, en Nueva York, hartas de su trabajo, idean una empresa para cocinar y vender cupcakes. Su salario no es alto como para cubrir los 180.000 euros que necesitan para levantar el proyecto. Montan toda clase de estrategias para ahorrar y obtener beneficio de lo poco que reciben para disponer del dinero para la inversión inicial. Los expertos, sin embargo, recomiendan (mientras haya ganas y una propuesta sólida), emprender aunque no se llegue a la cantidad estimada para funcionar en un principio.
Ilusión, reconversión, conocimiento y seguridad. Cuatro cualidades que no deberían faltar en el perfil del emprendedor.

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