Economía de Marruecos

Al hablar de economía, muchas veces nos olvidamos que menos de 20 kilómetros al sur de Algeciras se extiende todo el continente africano y que España tiene la frontera física que representa uno de los mayores saltos de desigualdad del mundo. Tomando como indicador la renta per cápita de un español (32.034 dólares) y de un marroquí (5.220 dólares) se ve con claridad la diferencia abismal que separa a los dos países. Pero apenas se conoce cómo es la economía de Marruecos, a parte de algunos clichés.

La economía del Reino alauí está fuertemente asentada en el sector primario. La agricultura y la pesca son sus dos pesos pesados, siendo la más relevante la primera ya que ocupa a una gran parte de la población activa del país. Casi el 40 por ciento de la población se dedica bien al campo o bien al mar, pero la repercusión que este sector tiene en la riqueza nacional es bastante inestable ya que las formas de agricultura empleadas en el país aún son muy vulnerables a los factores climáticos.

La industria marroquí se concentra entorno a dos grandes núcleos: Rabat, capital política, y Casablanca, la capital económica del país, la ciudad más poblada y sede de la bolsa marroquí. Los sectores industriales más desarrollados son el textil y el automovilístico aunque en los últimos años el Gobierno de Mohamed VI está intentando impulsar un incipiente sector aeronáutico con la apertura de una planta de ensamblaje de la empresa canadiense Bombardier.

En lo referente a la minería y extracción de materias primas, Marruecos aprovecha su ocupación del Sáhara Occidental para convertirse en el primer productor mundial de fosfatos, base de la industria de los fertilizantes. En la última década, el Rabat está intentando promover la exploración del litoral marroquí en busca de petróleo y gas natural. Estos yacimientos, caso de existir se encontrarían en la zona que se sitúa frente a las costas de las islas Canarias.

El sector servicios es el que en la actualidad aporta mayor vitalidad a la economía marroquí. En 2012, representaba el 55 por ciento del PIB del país pero solo ocupa al 38 por ciento de la población activa. La aportación principal corresponde al turismo el cual se centra en torno a Marrakech.

Uno de los grandes impulsos a la economía marroquí se produjo desde comienzos de los años 90 cuando Marruecos empezó a abrirse al exterior. Además de una liberalización interna de sus mercados, la economía del país empezó a orientarse a la exportación de productos hortofrutícolas. Su principal mercado es la Unión Europea y a través de un estatuto especial concedido por Bruselas, los agricultores marroquíes pueden exportar sus productos a la Unión. Para ello debieron acometer una serie de reformas para garantizar la calidad y el respeto de las normas fitosanitarias europeas lo que impulsa la mejora del sector agrícola marroquí.

Sin embargo, uno de los grandes problemas de la economía del país es el elevado grado de corrupción así como el enorme peso de la economía sumergida. Las empresas que operan al margen de la legalidad dan trabajo a casi un 25 por ciento de la población activa, según recoge el ICEX, y el volumen de riqueza que se mueve por cauces desregulados sería equivalente a un 17 por ciento del PIB del país.

Con todo, la economía Marroquí ha conseguido evitar el duro golpe de la crisis internacional por su menor exposición al mercado financiero. El ritmo de crecimiento se ralentizó en 2012 a raíz de la crisis del euro, aunque el PIB marroquí aumento en más de un 2,5 por ciento. Se estima que para 2013, la cifra supere el 5 por ciento hasta los 104.000 millones de dólares (casi 76.000 millones de euros).

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