Economía de Argelia

La economía de Argelia, el único país del Magreb junto con Marruecos, cuyo régimen ha logrado superar el estallido de la Primavera Árabe está fuertemente asentada en el la explotación de sus recursos energéticos, principalmente el gas natural. Según datos de la Oficina Económica y Comercial del ministerio de Economía, en 2010, la aportación que el sector de los hidrocarburos hacía al PIB argelino era superior al 50 por ciento. En el caso de Argelia estamos ante una situación que se aproxima mucho a la de un Estado rentista que en ocasiones por dejación y en otras por la influencia de factores políticos externos e internos ha aparcado una necesaria reestructuración de su economía.

Sin embargo, desde 2010, mediante un plan quinquenal, Argelia parece estar intentando dar un salto adelante en la diversificación de su economía. Si bien el sector de los hidrocarburos sigue siendo la base fundamental de desarrollo, gran cantidad de los ingresos de este se derivan hacia la construcción de infraestructuras, las cuales son aún muy deficientes.

La agricultura representa poco menos del 7 por ciento del PIB del país y da empleo a poco más de una décima parte de la población activa argelina. Su producción agrícola se circunscribe mayoritariamente a cereales y productos típicamente mediterráneos en la franja costera al norte del país.

Como ya se ha dicho, el sector secundario es el que repercute de forma más importante en la creación de riqueza argelina debido al peso de la industria de los hidrocarburos. Sin embargo, no es el sector que genera más empleos contribuyendo solo a dar trabajo a un 33 por ciento de los trabajadores argelinos. El sector servicios genera más del 30 por ciento del PIB del país y da empleo a más de la mitad de la población activa.

El gran problema de Argelia además de su elevada dependencia de los mercados y precios de los hidrocarburos es la rigidez de su economía. El Estado aún controla y gestiona gran parte de los recursos económicos del país, una herencia del alineamiento pro soviético durante la Guerra Fría a raíz de la cruentísima independencia argelina. Esto, junto a las redes de clientelismo político y la importancia que adquiere mantener los privilegios de las Fuerzas Armadas (baluarte del régimen del Frente Nacional de Liberación, el partido en el poder desde 1962) reprimen la expansión de la economía del país.

Quizá por ello, al ser un país parcialmente desvinculado de los grandes flujos financieros internacionales, Argelia ha esquivado el golpe de la crisis de 2008. Si se resintió por la crisis del euro en 2011 dado que sus principales clientes son muchos estados de la Unión Europea, pero aún así el crecimiento del país no se ha paralizado y el Banco Mundial estima que en 2013 creció un 3,1 por ciento.

En su relación con España, hay que destacar la importancia del Medgaz, el gasoducto que une Argelia con la provincia de Almería y que suministra gran cantidad de las necesidades de este producto a nuestros país. De hecho, Argelia es el principal proveedor de gas natural para el mercado español. En 2012, el gas argelino abarcaba el 41,1 por ciento de todo el consumido en nuestro país según la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos. Pero además, Argelia también nos provee de un 3 por ciento de nuestras necesidades de petróleo. Por ello, este país es un socio indispensable de nuestra política energética.

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