Due Diligence

Por el término inglés Due Diligence (en castellano, Diligencias Debidas), se entiende un proceso de investigación detallada y profunda sobre un negocio. Este procedimiento se suele realizar cuando una empresa o un inversor tienen planeado comprar una parte o la totalidad de otra empresa.

La Due Diligence no es una simple auditoria, ya que va más allá de revisar los libros de cuentas de la empresa. Implica también intentar descubrir si el negocio que el inversor pretende comprar es viable; si le interesa entrar en ese sector de actividad o si la empresa tienen una buena reputación entre sus clientes.

Para llegar al momento de llevar a cabo esta investigación, los eventuales compradores ya han mantenido contactos con la empresa que pretenden comprar. De hecho, es posible que hayan mostrado su interés por la adquisición, pero, antes de abordar la negociación que fije el precio y el resto de términos de la operación, el comprador o inversor quiere conocer a fondo lo que está comprando para poder establecer el precio que considere justo pagar.

La Due Diligence pretende desenmascarar todos los aspectos que puedan ser problemáticos para el comprador, desde “pasivos ocultos” como deudas que no aparecen en los libros de cuentas, a cuestiones de tipo laboral. Esto no solo ayudará a los compradores a valorar la compra, sino que les servirá para ir preparando una estrategia de negocio adecuado para el momento en el que pasen a controlar la empresa. Mediante la Due Diligence, el comprador recibe información gracias a la cuál puede empezar a planificar qué partes del negocio va a conservar intactas, cuáles necesitan una reestructuración o si la plantilla es demasiado grande o pequeña para sus necesidades, entre otras cuestiones.

La Due Diligence suele dividir su análisis en dos grandes áreas que engloban la totalidad de la empresa. Por un lado, se realiza un análisis económico-financiero. En él se recoge toda la información de este ámbito. Se revisan activos (el patrimonio de la empresa, sus edificios, su ingresos) y pasivos (deudas, inversiones), el modelo de negocio, el sector económico en el que opera… Cualquier tipo de información sobre la empresa en su faceta económica estará en este apartado.

Por otro lado, se analiza el área jurídica de la empresa. En este caso, el principal objetivo, aunque no el único, es conocer en qué términos están redactados los contratos que la empresa mantiene en vigor, bien con proveedores, bien con clientes o bien con sus trabajadores. De este análisis, pueden desprenderse diversas conclusiones, como que un contrato con un proveedor es muy desventajoso o que una reducción de plantilla puede plantear dificultades por las indemnizaciones que contemplan los contratos o los convenios con los trabajadores.

Toda la información que se recaba en una Due Diligence tiene como objetivo final descubrir los posibles riesgos que el comprador va a asumir si finalmente decide adquirir la empresa. De este análisis, saldrá la decisión final sobre si el comprador realiza la compra y a qué precio.

Be the first to comment on "Due Diligence"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*