Demanda elástica

La elasticidad en la demanda se utiliza para medir el aumento y la disminución de demanda de un producto, en función de la variación de su precio. Es decir, pongamos por caso que un producto baja su precio considerablemente. Es evidente que a partir de este momento la demanda crecerá. La elasticidad de la demanda es el cambio de la cantidad demandada dividido entre el cambio de su precio.

Hay varios tipos de elasticidad. La demanda inelástica se da sobre todo con los bienes de primera necesidad. Por ejemplo, aunque suba el precio del pan, los consumidores continuarán comprándolo y no habrá margen para la elasticidad. Sin embargo, con los productos de lujo, habrá más elasticidad. Si suben mucho de precio, muchos de los compradores deberán remplazar estos bienes por otros más baratos.

El tiempo es uno de los factores que más afectan a esta medida de demanda. La elasticidad suele aumentar más a largo plazo que a corto. Dado que los clientes tienen más tiempo para adaptarse a un nuevo comportamiento de compra, cuanto más tiempo pase más ajustarán su comportamiento. Por ejemplo con un producto como el tabaco. Pese a que suba el precio constantemente la actuación de los consumidores no varía. Al principio, es cierto que muchos de ellos dejarán de fumar, pero con el paso del tiempo aceptarán esa subida y volverán a comprar cigarrillos. Este caso es de demanda inelástica. Aunque el precio suba, esto no afecta a la curva de la demanda.

Existen diversos factores que pueden influir en la elasticidad de la demanda además del tiempo. En caso de haber bienes sustitutivos a los que suban su precio la demanda puede variar en mayor o menor medida. La cantidad que cada consumidor dedique a un determinado bien, también afecta. Por ejemplo, alguien que destine la mitad de su sueldo a comprar tabaco. Que un producto sea más o menos perecedero también es motivo de cambio en la demanda. Aunque cambien los precios, los productos perecederos serán más inelásticos.

Con esta teoría económica se puede conocer el funcionamiento del mercado y de los consumidores. No es una ley estricta que siempre tenga la razón, pero sí que se acerca y mucho al comportamiento de los clientes. Está demostrado, que cuanto más caro es un producto, menos se vende. Y a la inversa también, si un producto baja su precio, la clientela se lanza a comprarlo en masa. Siempre hay excepciones como son los productos de primera necesidad, o los que los clientes consideran como básicos. Ante la demanda de estos bienes, la demanda se muestra inelástica y sin cambios, puesto que ante productos tan irreemplazables el dinero no tiene ninguna importancia.

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