Credit Default Swaps

La permuta de incumplimiento crediticio, traducido en español, es una operación financiera que se basa en un contrato bilateral entre un comprador y un vendedor. Son créditos acordados entre dos personas que se van abonando periódicamente. Suele llevarse a cabo con productos de crédito, bien un bono o un préstamo, donde el comprador le paga una cantidad estipulada al vendedor. A cambio, éste se compromete a asegurarle una cantidad en concepto de crédito. Generalmente se emiten a 1 año, 2, 3, 5 o incluso a 10. Aunque pueda parecerse a un seguro, los CDS cubren cosas intangibles.

La condición principal de estos contratos es que el vendedor no necesita ningún tipo de regulación ni está obligado a mantener reservas para pagar a los compradores. Mientras que los seguros ofrecen indemnizaciones en caso de pérdidas, por ejemplo en un incendio que destroce una casa. La póliza contratada por el cliente está obligada a pagarle por los gastos relativos al incendio. Si se han quemado objetos materiales, o incluso partes de la casa, el seguro le pagará a su cliente para que lo arregle. Los CDS, al igual que estos seguros, también indemnizan al comprador aunque no exista ninguna pérdida para él.

El problema de estos créditos es que aseguran la especulación de los vendedores. Y es que, por un lado se apuesta por paquetes de deuda, mientras que por otro, se adquieren los seguros de CDS. ¿Y qué quiere decir esto? Que las entidades financieras encargadas de prestar este dinero, se aseguran por los dos lados que vayan a obtener beneficios. Si su cliente no les abona el importe, habrán cobrado ya por las obligaciones de deuda. En caso de abonarles la cantidad total, también habrán hecho negocio. Por lo tanto, las entidades ganan independientemente de si el negocio prospera o fracasa. Es el caso de las hipotecas subprime del año 2008. Al comprar tanto paquetes de valores como obligaciones de deuda, los bancos salían ganando siempre. Esto llevaban haciéndolo desde 1990, pero hasta el 2008 no estalló la burbuja hipotecaria.

Con el inicio de la crisis las permutas de incumplimiento crediticio saltaron a la palestra. Presidentes europeos, como Angela Merkel, solicitaron en el año 2008 que estas prácticas se declararan como ilegales. Estas especulaciones no han creado más que problemas. Y es que se ha llegado a calificar como mercado en la sombra por su afán de actuación a espaldas del sistema. Jugar con bonos de deuda de clientes, e incluso de todo un país, ha convertido a Grecia o Portugal en una auténtica ruina.

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