Cómo ahorrar dinero

Woman saving money in piggy bank

El consumo de energía, ya sea de aire acondicionado o calefacción, dispara el coste de nuestras facturas energéticas en cuanto nos visita el peor tramo del verano o del invierno. Basta con ver los índices de consumo y comprobar cómo en 2013, por ejemplo, el consumo eléctrico aumentó un 10% en España durante la segunda semana de noviembre de 2013, cuando el frío se instaló en el país. De hecho, según un informe editado en 2012 por la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), alrededor de cuatro millones de españoles, el 10% de los hogares, sufren la denominada Pobreza Energética, que se alcanza cuando un hogar tiene que gastar más del 10% de sus ingresos en combustibles.

Existen una serie de medidas con las que se puede conseguir ahorrar una cantidad considerable de dinero a la hora de consumir calefacción. Entre ellas está el uso adecuado del termostato para regular la temperatura.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios de España (OCU) lo más aconsejable es mantener una temperatura de 20 grados durante el día y 16 grados durante la noche, ya que se puede ahorrar un 8% de energía por cada grado que se baja la temperatura, aseguran. La OCU tacha de mito que apagar la calefacción salga más caro que mantenerla encendida: Aunque al encenderla tendremos un pico de gasto, a la larga el ahorro se nota y merece la pena. Bajar la temperatura a 16ºC durante la noche supone ahorrar un 13% respecto a mantener la calefacción encendida a 20ºC. Los paneles reflectantes de calor son láminas flexibles que se utilizan para que el calor rebote en su superficie y circule por el radiador en lugar de perderse en la pared. Si utilizamos paneles reflectantes de calor detrás de los radiadores podremos ahorrar entre el 10% y el 20% de energía, según señala la OCU. Muchas veces ocurre que se tiene potencia de más contratada. Si nunca nos han saltado los plomos sería conveniente estudiar la posibilidad de reducir la potencia contratada.

También es recomendable realizar una correcta aislación de la casa, mediante el sellado de posibles puntos de fuga de calor en ventanas, paredes y techos. Los sistemas que emplean resistencias para calentar suelen ser más ineficientes y caros que aquellos que no lo hacen, como las estufas de aceite. Además, en referencia al denominado calor azul (una serie de radiadores eléctricos de aluminio que usan aceite), la OCU insiste en que no figura entre las mejores opciones para calentar la vivienda. “En realidad es muy parecido a los clásicos radiadores eléctricos de aceite, pero con otros fluidos en su interior”.

Esto son sólo pequeños consejos que de poco servirán si no se tiene contratada la tarifa correcta de energía. Elegir una modalidad adecuada para nuestros hábitos de consumo podrá ahorrarnos mucho más de lo que pensamos. Para ello, la Comisión Nacional de Mercados y Competencia dispone de un comparador de diferentes precios ofertados por las compañías eléctricas en función de las necesidades de cada cliente.

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