Cómo ahorrar agua

Nunca está de más recordar que las tres cuartas partes de nuestro planeta están cubiertas por el agua o que más del 60 por ciento de nuestro cuerpo está compuesto por este elemento. ¿Qué quiere decir eso? Pues que el agua es algo más que fundamental para la vida en la tierra y para el bienestar de las personas. Y que debemos de no malgastar este recurso, no solo por su valor medioambiental sino por su coste económico.

Llevar agua potable a una casa implica una importante inversión en infraestructuras. Son necesarios embalses, canalizaciones, plantas potabilizadoras, bombas de agua y el trabajo de miles de personas para que al levantarnos por la mañana podamos abrir un grifo y ver como fluye un agua cristalina. Y todo esto, lógicamente tiene un coste que viene reflejado en la factura.

En los últimos años, sobre todo a raíz de algunos veranos especialmente secos precedidos de primaveras con pocas precipitaciones, las administraciones públicas se han embarcado en campañas de concienciación ciudadana sobre la importancia del ahorro de agua.

A los ya consabidos trucos: ducharse en lugar de bañarse, lavarse los dientes con el grifo cerrado o afeitarse llenando el lavabo; se pueden añadir otros como aprovechar el agua fría que sale de la ducha antes de meternos para fregar el suelo recogiéndola con un cubo, o lavar frutas y verduras en un cuenco y usar el agua que sobre para regar las plantas de casa. Son medidas siempre muy simples pero cuyo ahorro tanto de agua como de dinero puede ser importante.

Otras acciones fáciles son las de cargar a tope tanto el lavavajillas como la lavadora y así no tener que poner estos electrodomésticos dos veces (además del agua, nos ahorramos un pellizco de electricidad). Para los que tengan jardín o plantas, especialmente en los meses de verano es conveniente no regar durante las horas centrales del día. El calor evapora el agua y al final las plantas se amarillearán igual y tendremos que usar aún más agua para mantenerlas.

A la hora de lavar el coche, si nos queremos ahorrar el viaje hasta el túnel de lavado y no queremos desperdiciar mucho agua, hay que remangarse y usar cubo y estropajo. Un cubo tiene una capacidad de unos 5 litros y como mucho necesitaremos cambiar el agua dos o tres veces. Si usamos una manguera el resultado será igual, pero habremos gastado hasta 500 litros, un 5.000 por ciento más. Algo que requiere más tiempo sería instalar cisternas de doble descarga en los inodoros de casa, y así adecuar el gasto de agua a la necesidad.

Las medidas de ahorro del agua no deben ser un recurso de última hora para cuando hay sequía y empiezan las restricciones. Siendo todos conscientes de las necesidades de agua que tenemos y aplicando el sentido común y unos cuantos trucos básicos podemos contribuir a la salud del planeta y también a la de nuestros bolsillos.

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