Chatroulette, un negocio online basado en el morbo de las webcams

Lo que sin duda ha llevado a Chatroulette a su rápida expansión es el morbo que genera entre los usuarios el poder tener furtivos encuentros subidos de tono con totales desconocidos.

Surgido en Rusia en el otoño de 2009 de la mente del adolescente Andrey Ternovsky, Chatroulette es un nuevo concepto de red social. Existen dos principios que mueven esta plataforma. Por un lado, la aleatoriedad y, por otro, el morbo. El funcionamiento de la red es el siguiente. Una vez dado de alta, el usuario se conecta con otro usuario elegido al azar y tiene la posibilidad de hablar con él. Si la conversación no es interesante o la persona que está al otro lado no resulta interesante, pues se hace click y se pasa al siguiente, quien también será elegido de forma aleatoria. Y así continuamente.

Lo que sin duda ha llevado a Chatroulette a su rápida expansión (durante su primer mes de vida pasó de tener 500 usuarios a más de 30 millones en 2010) es el morbo que genera entre los usuarios el poder tener furtivos encuentros subidos de tono con totales desconocidos. Y es que, pese a la política establecida contra un uso pornográfico de esta red donde el administrador, teóricamente, puede bloquear a un usuario que esté realizando actos explícitos de carácter sexual, Chatroulette es un entramado de carne.

Zoe Williams, en The Guardian, cuenta su experiencia con Chatroulette. En una sesión, se conectó con múltiples usuarios que estaban dedicándose a los placeres del onanismo sin mayor pudor.
La idea del joven ruso se enfrentó rápidamente a un problema. Pese al boom inicial, Chatroulette comenzó a perder usuarios por lo cansino que resultaba ver imágenes fálicas en acción cada dos clicks. Así que, ni corto ni perezoso, le dio a la cabeza y se sacó de la manga una solución. Implantó un software de reconocimiento de penes (sí, sí, ha leído usted bien) y a los usuarios que encontraba con el pajarito al aire los redirigía a páginas más apropiadas a sus intenciones. Firmó acuerdos con webs de citas y, de esta forma, su empresa está ingresando del orden de cien mil dólares diarios.

Según palabras del propio Ternovsky, la idea se le ocurrió porque “mis amigos y yo estábamos hartos de hablar los unos con los otros” y, de este modo, puedes hablar potencialmente con cualquier persona que esté dada de alta. No obstante, si la idea de negocio de partida es brillante, aún le hace falta definir cual será su estrategia para explotar la masiva cantidad de usuarios con que cuenta Chatroulette. En principio, Andrey dejó pasar ofertas muy cuantiosas por su empresa, pero su única fuente de ingresos conocida hasta la fecha son los acuerdos con las webs de contactos.
Se especula que sobre esta idea solo hay dos alternativas posibles. O bien Chatroulette creará antes o después un servicio premium con ventajas para los usuarios que quieran pagar, o comenzará a incluir publicidad. Es decir, anuncios como los banners laterales de facebook, los anuncios patrocinados de google o los microanuncios que preceden a algunos contenidos de youtube.

Hay quien prevé un futuro más sórdido en el que Chatroulette decida definitivamente bajar a los infiernos y convertirse en la orgía virtual definitiva. Pero, en vista de lo que le pasó en el momento en el que sus usuarios comenzaron a hartarse de ver hombres desnudos, no parece muy probable que Ternovsky decida encaminarse por ese derrotero.