Cash flow

Si en Filosofía para demostrar que uno es un entendido hay que recurrir a los latinajos en economía y finanzas lo marca tendencia es meter palabros en inglés. El problema es que de este modo el lenguaje se convierte en un campo complejo y a veces poco inteligible, principalmente por la histórica rémora que en España ha sido la falta de conocimiento de otras lenguas. Así que cuando alguien suelta la palabra cash flow más de uno enarca las cejas y se queda más confuso de lo que ya estaba.

El cash flow se traduce por flujo de caja y es un término contable que se refiere al dinero en efectivo que entra o sale de las cuentas de una empresa. Por tanto es un término que hace referencia a la liquidez de un negocio, esto es, al dinero contante y sonante. El cash flow es en contabilidad un activo, es decir, que se refleja en el balance de la empresa en la columna de tales.

La importancia del cash flow se ha hecho mayor en estos últimos años de crisis en los que la vitalidad de una empresa se ha puede ver amenazada por la falta de fondos con los que hacer frente a los pagos que tiene cualquier negocio. Una de las fórmulas para calcular el cash flow consiste en sumar los beneficios de la empresa a las amortizaciones y a las provisiones. Así se obtiene el denominado cash flow contable. Al incorporar al cálculo los beneficios se incorporan los ingresos y los gastos, ya que el beneficio es el resultado de la diferencia entre ambos. Las amortizaciones y provisiones responden a cantidades de efectivo que la empresa también tiene en sus cuentas, pero que están destinadas a hacer frente a unos determinados tipos de gastos.

Una vez calculado el cash flow que una empresa puede generar en un determinado periodo de tiempo se puede emplear este término a la hora de realizar análisis financieros sobre la situación de la compañía. Por ejemplo, es útil conocerlo a la hora de realizar una inversión o en el momento de calcular si hay liquidez suficiente para afrontar pagos a proveedores, acreedores o a la hora de calcular el dividendo con que la empresa gratifica a sus accionistas.

El cash flow también puede servir para analizar en qué áreas de la empresa se produce mayor flujo de efectivo o a qué partidas se destina el dinero. Esto implica determinar los componentes del cash flow por origen o por destino. Según cómo se genera efectivo se puede hablar de cash flow operativo (el que proviene de la actividad intrínseca de la empresa), cash flow proveniente de inversiones y desinversiones (compras o ventas de maquinaria o de inmuebles, inversión en otras compañías) o el cash flow de actividades financieras (petición de préstamos o créditos).

En lo referente a cómo se destina el dinero también se pueden hacer diferenciaciones. El efectivo de una empresa puede dedicarse a pagar a los accionistas a través de dividendos, puede reinvertirse en la empresa para adquirir otros activos necesarios para su funcionamiento, puede ir a pagar deudas o facturas.

Como se ha visto, el cash flow es un concepto importante a la hora de analizar la situación de una empresa en términos de su liquidez. No obstante, este término ha perdido algo de importancia en los últimos año frente al concepto de EBITDA (el Beneficio Antes de Intereses, Impuestos, Amortizaciones y Depreciaciones, por sus siglas en inglés) que se considera más fiable a la hora de analizar el rendimiento de una empresa, pero para aproximarnos a la situación de las arcas de una empresa, el cash flow sigue siendo un instrumento tremendamente útil.

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