Burbuja puntocom

Parece increíble que, echando la vista atrás, la historia deje cada dos por tres una burbuja por el camino y que sigamos sin aprender… La tecnología fue la protagonista de la denominada “Burbuja de las puntocom”. Cuando Internet empezó a generalizarse entre los particulares, pareció que el mundo iba a dejar de girar. Evidentemente, ha sido una revolución a todos los niveles, pero con el cambio de milenio se sobrevaloró el potencial de las empresas ligadas a la arroba y salieron negocios vinculados a Internet hasta de debajo de las piedras.

En bolsa, el reflejo de esta situación fue un crecimiento desmesurado de los títulos de compañías vinculadas al sector con la formación de la consiguiente burbuja. Fueron años dulces para la tecnología, donde parecía que el modelo de negocio tradicional había muerto para dar paso únicamente a la red de redes.

También en España vivimos nuestro particular momento puntocom con las acciones de Terra. Su salida a bolsa fue en 1999 a un precio que no llegaba a los 12 euros. ¡Cómo sería la expectación que creó su salida al parqué que se sorteó por apellidos qué inversores podían comprar sus títulos! Había tanta demanda para comprar acciones de Terra que los López no tuvieron suerte y su letra inicial no salió entre las que podían acceder a la compra. A esos niveles, se pueden imaginar que el primer día de cotización los títulos de Terra subieron más de un 150%.

Es conveniente apuntar en este sentido que los primeros días de cotización de una acción no suelen ser reflejo de la realidad (recuerden Bankia, por ejemplo) porque lo que se denomina “cuidadores” están bien atentos para que el valor no caiga. Los cuidadores son esos inversores poderosos que han ayudado a colocar los títulos de la compañía que sale a bolsa y que, por lo tanto, están interesados en que sus clientes vean que han hecho una buena inversión. Por lo tanto, intentan aguantar la cotización y, en la medida de lo posible, auparla para hacer ver que esas acciones tienen un futuro prometedor.

En el caso de Terra, la subida no fue flor de un día. La primera compañía vinculada a Internet que protagonizó una Operación Pública de Venta (OPV) en España triunfó y de qué manera. Sus títulos rozaron los 158 euros en febrero de 2000. La tecnología iba a sustituir a todo lo demás y había que apostar por ella sí o sí. Cómo sería que el índice tecnológico Nasdaq llegó a superar los 5.000 puntos, mientras que hoy roza los 4.000 puntos, pero aún no los ha traspasado.

Cuando la euforia remitió y vieron que, aunque era un gran avance, Internet no iba a solucionar los problemas en el mundo, la verticalidad de las subidas se transformó en una verticalidad de bajadas. Y todo ello tuvo su reflejo en España. En marzo de 2001, el brillo de Terra ya se había apagado y su precio en el parqué estaba por debajo del precio que se pagó en su salida a bolsa, 11,81 euros. El 14 de septiembre de 2001 cerró en los 2,81 euros. En 2005, a mitad de julio, desapareció del parqué después de que Telefónica lanzara una OPA de exclusión por el valor. El precio que pagó fue ligeramente superior a los 5 euros. Ahí quedaron atrapados cientos de pequeños inversores que vieron cómo su dinero se esfumaba como por arte de magia. O ¿sería por arte de burbuja?

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