Bankia particulares

Doscientos mil pequeños ahorradores invirtieron sus ahorros aprovechando la oferta de participaciones preferentes lanzada por Bankia. Doscientas mil personas que han visto sus ahorros prácticamente desaparecer. En muchas ocasiones, capitales acumulados a lo largo de una vida de trabajo constante y que, tras el descubrimiento del agujero financiero de la entidad, con todo el proceso que ha conllevado posteriormente, no tienen muchas expectativas de poder recuperar su inversión.

La venta de participaciones preferentes por parte de la antigua Cajamadrid (hoy, Bankia), con objeto de recapitalizar la entidad y elevar los niveles de capital con la intención de responder a pérdidas inesperadas, consiguió captar a doscientos mil nuevos inversores. Sin embargo, aquellos que pensaban que contrataban un depósito estaban firmando contratos de participaciones preferentes, un tipo de producto financiero de carácter perpetuo y alto riesgo. Participaciones que se convirtieron en un producto atractivo al prometer altas rentabilidades (alrededor de un 4%), pero que ocultaban escasas garantías al respecto, además de obviar que se trata de un producto perpetuo, por lo que el cliente no tiene posibilidad de amortizarlo.

Muchos de esos pequeños ahorradores han denunciado que se les vendieron participaciones preferentes engañados, sin contar con toda la información necesaria. A ello, hay que añadir que no sólo pensaban que estaban contratando un depósito, sino que, como ha quedado demostrado en muchos casos, se hizo adquirir participaciones preferentes a personas que difícilmente podían entender qué es lo que se les estaba ofreciendo.

La reestructuración del sistema bancario español y la necesidad de dar una solución a todos aquellos que han visto cómo su dinero quedaba atrapado en participaciones preferentes, se ha convertido en una solución que, evidentemente, sólo puede dejar contentos a los gestores de las entidades financieras. El sueño de poder obtener altas rentabilidades se ha convertido en una horrible pesadilla.

Así, el proceso ha supuesto la conversión de las participaciones preferentes en acciones de las nuevas entidades. De esta forma, quien invirtió en preferentes de Cajamadrid ha obtenido acciones de Bankia. Eso sí, a través de bonos convertibles, lo que ha supuesto una quita de casi el 40% del dinero invertido. A ello, hay que sumar el valor de cotización de las acciones que, por supuesto, tuvieron un fuerte comportamiento a la baja desde el momento en que salieron a Bolsa.

La conversión de preferentes en acciones se ha realizado dentro de una ampliación de capital que puso en el parqué las acciones de los preferentistas. Sin embargo, el proceso ha beneficiado a los grandes inversores, en gran medida, institucionales que dieron la orden de venta de sus acciones el jueves 23 de mayo con un precio de salida de la acción se situó alrededor de 1,5 euros. Dichas órdenes de venta no se hicieron efectivas hasta el martes 28, fecha establecida por los gestores del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para la ampliación de capital y motivo por el cual la cotización de Bankia estuvo suspendida hasta ese día.

Como consecuencia de las masivas órdenes de venta, las acciones cayeron en picado, aunque, eso sí, proporcionaron una interesante liquidez a los vendedores. Pero los pequeños ahorradores que tuvieron que esperar hasta el martes 28 para poder vender sus acciones se encontraron con un panorama muy distinto, pues las participaciones preferentes emitidas a 1,35 euros se habían convertido en acciones que valían apenas 0,55 euros. Sin duda, muchos tendrán que acudir a los sistemas de arbitraje y al sistema judicial para intentar recuperar algo del dinero perdido demostrando que la venta de preferentes se realizó mediante el engaño.

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