Balanza de pagos

El discurso de la “recuperación” que el gobierno de España lleva unos meses lanzando se centra en algunos datos económicos que hacen intuir un posible relanzamiento de la economía nacional. Uno de ellos es el superávit por cuenta corriente. Este dato refleja que España ha logrado exportar una mayor cantidad de bienes y servicios al extranjero que los que ha tenido que importar. El gobierno está convencido de que este dato no solo es un anticipo de la recuperación, sino que es también un indicador de que se ha producido una reestructuración en el modelo económico de España hacia una economía exportadora.

El déficit o superávit por cuenta corriente se calcula en función de los conceptos que aparecen en un documento llamado balanza de pagos. En él, se recogen, en distintas cuentas, las transacciones comerciales y financieras de España, es decir, de sus ciudadanos, empresas y administraciones, con el resto de países del mundo. La balanza de pagos se divide en dos grandes cuentas: la cuenta corriente y la cuenta financiera.

En la cuenta corriente, se apuntan las entradas y salidas de mercancías y servicios. En ella se especifica lo que las empresas españolas consiguen vender en el exterior y lo que compran en países extranjeros, pero también los servicios que se prestan a ciudadanos que vienen a España: hoteles, restaurantes, abogados… La balanza comercial permite ver cuántas mercancías se exportaron y cuántas se importaron. La balanza de servicios hace lo propio con los servicios.

El tercer elemento de la cuenta corriente es la cuenta de capital. Aquí se inscriben las entradas y salidas de dinero que no implican una contraprestación, es decir que no son créditos o préstamos. En ella, por tanto, se recogen las donaciones, las herencias o el dinero que mandan los inmigrantes a sus países de origen. Al hacer la suma de las tres cuentas (balanza comercial, balanza de servicios y cuenta de capital) se obtiene el saldo de la cuenta corriente que podrá ser positivo o negativo.

La balanza financiera recoge los movimientos de dinero que sí implican contrapartidas, es decir que obligan a devolver ese dinero y sus intereses. En ella, entran las inversiones de empresas y personas extranjeras en España, así como la de nuestras compañías y ciudadanos allende nuestras fronteras. Al final, igual que con la anterior, de la suma del dinero que entra y del que sale se podrá calcular si hay déficit o superávit.

El resultado de la balanza de pagos informa sobre cómo se desempeña España en el extranjero y si consigue vender más o menos, o atraer mayor o menor inversión extranjera. La alegría del gobierno viene por que la economía española está ingresando más dinero del que paga al exterior. La cuestión, sin embargo, es que la mayor partida de ingresos se genera por el turismo que sigue atrayendo grandes sumas de dinero. Las exportaciones de mercancías han crecido, pero el saldo entre exportaciones e importaciones sigue siendo negativo (solo se compensa por los ingresos del sector turístico), aunque se reduce cada vez más por la caída de las importaciones.

El superávit por cuenta corriente en julio de 2013 fue de 1.625 millones de euros, lo que ha supuesto un incremento de este dato con relación al mismo mes de 2012 cuando ascendió a 829,5 millones. Este aumento se ha producido, según el Banco de España, por una disminución del déficit comercial (exportaciones menos importaciones) y por el incremento del superávit de servicios. En pocas palabras: ha caído mucho el número de importaciones y han aumentado las exportaciones un poco, pero sigue subiendo la prestación de servicios a extranjeros, sobre todo, en el sector turístico.

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