Aviones privados

Tener un avión privado no está al alcance de todos. Con precios que oscilan entre los 500.000 euros y los 500 millones solo algunos privilegiados pueden permitirse el lujo de comprar uno.

Muchas empresas adquieren uno para ahorrar tiempo y dinero. Con un avión privado se evita pagar billetes en primera clase para todos los trabajadores. Además, no es necesario que pierdan tiempo en el aeropuerto, van desde el punto que ellos decidan hasta el destino que quieran. Se ahorran horas de espera por las escalas, y otro punto importante es que no hay riesgo de perder el equipaje. Ellos lo llevan consigo siempre y llegan en menos tiempo al destino solicitado.

Algunos expertos en aviación reconocen que cuando una empresa realiza más de 400 horas de viaje sale más rentable adquirir un avión privado. Es un gasto muy grande pero que si realmente se utiliza se acaba amortizando la inversión en unos años.

Aunque hay que hacer algunas distinciones. Los aviones más pequeños pueden recorrer hasta 3.000 kilómetros y tienen una capacidad de 6 a 8 pasajeros. Los de tamaño mediano pueden transportar hasta 9 pasajeros y viajar hasta 5.000 kilómetros de distancia. Y los jets más grandes pueden acoger hasta 12 pasajeros y volar a distancias de más de 6.500 kilómetros. Pero como en todo, cuanto más grande más precio cuesta.

Hasta ahora parece que tener un avión privado sea una ventaja para quien lo utilice, pero además de estar al alcance de solo unos pocos, también hay que sopesar sus contras.

Para empezar el gasto inicial de comprar un avión privado no es una cifra pequeña. Es una gran inversión que solo podrán pagar empresas o famosos que puedan permitírselo. A esto hay que sumarle el combustible, un seguro y un piloto o equipo de pilotos que estén a la disposición del dueño. Quien pueda comprarlo y no quiera hacerse cargo de todas estas tareas podrá contratar los servicios de compañías de aviones que por la módica cantidad de 150.000 euros harán que el empresario se olvide de todos estos trámites.

Las altas cifras que suponen tener un avión privado hacen que se convierta en el capricho de actores, empresarios o cantantes.

¿Qué une a Miley Cyrus, Paris Hilton, Cristiano Ronaldo, Bill Gates o el príncipe Al-Walid bin Talal? Además de poseer grandes fortunas, todos ellos cuentan con su propio avión privado. Pero no son los únicos. La cantante Rihanna también tiene uno. Brad Pit quiso regalarle uno a su mujer Angelina para que pudiesen llevar a todos sus hijos en la más estricta intimidad. Los hay que no solo tienen uno, sino cinco aviones, como es el caso de John Travolta, que además cuenta con su propia pista privada. Los presidentes de EEUU tienen el Air Force One, un avión muy conocido que siempre les ha llevado a todos sus viajes de trabajo. Pero hay excentricidades que se pasan. El empresario Donald Trump tiene en uno de los lados de su avión un logo hecho en oro de 23 quilates.

El joven Justin Bieber con tan solo 19 años también cuenta con su propio jet privado. Oprah Winfrey, Harrison Ford, el dueño del Chelsea F.C Roman Abramovich, Michael Schumacher o Celine Dion también viajan en la intimidad de sus aeronaves.

Y en esta lista hay un español muy conocido. El cantante Julio Iglesias también adquirió un jet para viajar por Latinoamérica y venir a España a ver a sus hijos.

Famosos, empresarios y gente rica. Parece que los aviones privados no están hechos para el resto de mortales, aunque pensándolo bien, prefiero las compañías de bajo coste para no tener que ir sola en cada uno de mis viajes.

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