Acciones Telefónica: apalancamiento financiero

Un riesgo aún mayor es intentar solventar los problemas que surgen de operaciones fallidas con apalancamiento a través de nuevas inversiones apalancadas.

acciones telefonica

En los últimos años, y en especial con motivo de la crisis, es habitual escuchar o leer el término apalancamiento financiero. Este concepto se refiere a la realización de una operación financiera, como una inversión, mediante el uso de fondos propios y ajenos. Es decir, que quien realiza una operación apalancada está poniendo de su bolsillo solo una parte de los fondos totales necesarios para la inversión. El resto lo obtiene a través de préstamos o créditos. La razón, como se verá en el próximo ejemplo es obtener mayor rentabilidad por el dinero invertido.

Un inversor desea adquirir acciones Telefónica a un precio de 10 euros por título por valor de 10.000 euros. Para ello, puede comprar él mismo con sus fondos 1.000 acciones de la empresa y gastarse los 10.000 euros. Si al cabo de un año, las acciones han subido y valen 15 euros habrá ganado 5.000 euros, obteniendo una rentabilidad del 50 por ciento sobre su capital inicial. Esta sería una operación sin apalancamiento.

En el mismo caso, si el inversor optase por solo aportar la mitad del capital de su dinero (5.000 euros) y pedir al banco el resto –a través de un préstamo que tendría que devolver con intereses (por ejemplo, 5.000 euros al 3 por ciento anual)—podría obtener una rentabilidad mayor. El inversor compra el mismo número de acciones y estas rinden igual, pasando de 10 a 15 euros por título. Al vender las acciones el inversor obtiene de nuevo 15.000 euros, pero ahora debe devolver parte al banco (5.000 euros más los intereses, 150 euros, en total 5.150 euros). Por tanto, el inversor se queda al final de la operación con 9.850 euros. ¿Ha salido perdiendo? No, si la rentabilidad en el primer caso era del 50 por ciento, en este es del 97 por ciento. Ha invertido menos de su propio bolsillo, pero por cada euro invertido en el segundo caso ha obtenido 97 céntimos, mientras en el primero con mayor inversión solo ha ganado 50 céntimos por cada euro.

Los problemas surgen cuando las operaciones con apalancamiento no salen como uno desea. En estos casos, dado que el inversor arriesga no solo su capital sino también el de otros, si se producen pérdidas el es el responsable de devolver al banco tanto el préstamos como los intereses. En el caso anterior, llevado al extremo, si Telefónica quebrase y sus acciones pasasen a valer 0 euros, el inversor no solo habría perdido sus 5.000 euros, sino también los 5.000 del banco que tendría que devolver más los intereses. Al final, la operación le causaría unas pérdidas de 10.150 euros.

Un riesgo aún mayor es intentar solventar los problemas que surgen de operaciones fallidas con apalancamiento a través de nuevas inversiones apalancadas. Si las cosas salen bien, una segunda operación puede llegar a cubrir las pérdidas generadas por otra. Pero si la segunda también sale mal, el resultado es que la cantidad a devolver a quien hizo el préstamo crecerá exponencialmente. Las operaciones con apalancamiento son por tanto muy rentables, pero a la vez exponen a los inversores a unos grandes riesgos por ello es fundamental conocer el grado de apalancamiento que tiene una operación antes de embarcarse en ella.