A Barcelona aun le cuesta dinero el Fórum de las Culturas de 2004

El Fórum pasa por ser un lugar de encuentro e intercambio de ideas sobre cuestiones como la convivencia entre culturas, la paz o la sostenibilidad.

Tras invertir 215 millones de euros del año 2004, el Fórum Internacional de la Culturas celebrado en Barcelona ese mismo año aun le supone un gasto de cien mil euros al año al ayuntamiento de la Ciudad Condal, según Alberto Fernández, líder del Partido Popular en el consistorio.

El Fórum Internacional de las Culturas realizó su primer encuentro en Barcelona en el año 2004. Pensado como un acontecimiento trienal, se ha celebrado posteriormente en las ciudades de Monterrey (2007) y Valparaíso (2010), siendo Nápoles la sede de la próxima edición que se desarrollará hasta junio de 2014. El Fórum pasa por ser un lugar de encuentro e intercambio de ideas sobre cuestiones como la convivencia entre culturas, la paz o la sostenibilidad.

Sin embargo, más que por ser un acontecimiento de tipo cultural, lo cierto es que el evento barcelonés sirvió, sobre todo, para revitalizar una parte de la ciudad. Al igual que sucedió con los Juegos Olímpicos de 1992, que cambiaron radicalmente la fisonomía de la Ciudad Condal, el Fórum fue la excusa que permitió cambiar el aspecto del entorno de la desembocadura del río Besós, un área altamente degradada tanto desde el punto de vista social como ambiental.

De esta forma, se dio carta blanca a la construcción del Distrito 22@, para lo cual se derribaron buen número de inmuebles históricos y se construyeron nuevos edificios pensados para centros comerciales, oficinas, grandes hoteles y viviendas de lujo. En total, 2.109 millones de euros destinados a las obras y algo más de 300 para la celebración del Fórum en sí mismo, a los que se debieron añadir otros 50 millones de euros invertidos en convocar a las diferentes personalidades que participaron en el evento.

Todo ello, sin contar que no deja de resultar paradójico que el citado Fórum, cuyo objetivo era debatir sobre la paz y la convivencias entre culturas, estuviera patrocinado por empresas que, en muchos casos, destacan por lo contrario. Es decir, industrias que desarrollan prácticas dudosas, contaminan el medio ambiente, atentan contra los derechos de sus trabajadores o, directamente, participan en proyectos de desarrollo de armamento o en conflictos bélicos. Sirva como ejemplo que uno de los patrocinadores fue la empresa fabricante de armas Indra, encargada en esta ocasión de los sistemas de seguridad del evento.

Para el líder del PP en el consistorio barcelonés, diez años después de su celebración, sigue habiendo problemas para acceder a los expedientes de contratación. Alberto Fernández considera un fracaso el celebrado en Barcelona, además de señalar la “escasa repercusión mundial” de las ediciones posteriores, por lo que solicita la desvinculación de la ciudad con una “marca absolutamente desprestigiada”.