50 sombras de Grey, el sexo sigue vendiendo 

Si una historia con cierto toque de morbo y tintes eróticos vende miles de ejemplares, algo se está haciendo mal en el terreno de la educación sexual nacional.

En pleno siglo XXI los resortes que hacen saltar la curiosidad del ser humano siguen siendo los mismos que veintiún siglos atrás. El sexo mueve miles de millones de euros como negocio y abrir la puerta a la literatura erótica ha confirmado que es así. Es curioso que “50 sombras de Grey” sea un libro considerado para un público femenino lo que indica dos cosas, en primer lugar que las mujeres leen más que los hombres y en segundo lugar que hay una falsa liberación de la mentalidad sexual de las mujeres.

Si una historia con cierto toque de morbo y tintes eróticos vende miles de ejemplares, algo se está haciendo mal en el terreno de la educación sexual nacional. Y es que parece que subyace cierto lastre en el tema del sexo, como si hubiera que arrastrar un sentimiento de culpabilidad por dar respuesta a un instinto natural que está presente en todas las especies que habitan la tierra. Es primordial dar la normalidad que tiene al sexo, lo que no ha de interpretarse como la invitación a los menores de edad al libertinaje, que es la segunda lectura que se suele hacer a este tipo de frases.

El ámbito sexual en sus diversas vertientes es un filón de hacer dinero, el último descubrimiento son esas páginas webs que ofrecen aventuras a personas casadas y que además les facilitan una coartada para el día en cuestión en el que van a cometer el desliz. Ahora el público femenino se revoluciona con una lectura y algunas frases subidas de tono, lo que confirma que en realidad tampoco hemos avanzado tanto desde Atapuerca.

Es un instinto que forma parte de la naturaleza humana y el hecho de haberlo reprimido durante siglos ha provocado que sea todavía hoy algo de lo que no se habla con naturalidad, o que se relega a un libro. No está mal que se vendan libros en España, de índole sexual, histórica o sobre cocinar al vapor, pero no deja de ser llamativo que sea precisamente este libro el que se sitúe entre los más vendidos.

Y no hay que perder de vista que en el fondo subyace una historia de amor que vende cómo alguien cambia por amor a una persona. Volvemos a repetir patrones aprehendidos y a crear falsas expectativas en general entre el público femenino. Es como las películas de Walt Disney, luego hay que esperar al príncipe azul que no existe y llega la frustración. Igual que los cambios de personalidad a fondo, nadie cambiar por nadie, si lo hace es por su propio interés.

Sirva Grey para quitar tabúes en algunas mentes sobre todo femeninas, para leer más en este país en el que hace falta mucha lectura y sobre todo sirva para perderle miedo al sexo como tal. Tiene la importancia que tiene, ser una parte más de la vida de cada uno. Mientras eso no se normalice, seguiremos oyendo cuchichear cuando salga la palabra sexo en cualquier conversación.
Por cierto, sobre el tema, el Marqués de Sade ya escribió todo lo que tenía que escribir. Escandalizarse con Grey significa no poder leer a Sade, sería peligroso para algunos corazones.